Cierta vez, hablando con la Directora de mi colegio me señaló, muy convencida, que no estaría completa hasta que no fuera madre. Si bien entendí que lo dijo de forma inocente (creo), dejé esa afirmación refundida en la trastienda de mis recuerdos hasta que ayer mi hermana me espetó un “ten tus propios hijos”. Lo que me dolió profundamente. Quizá porque ya estaba sensible, quizá porque me sentía culpable, quizá porque me sentía rota, quizá porque ver llorar a mi madre me quemaba el corazón… No sé.
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