Últimamente, TikTok se ha empecinado en mostrarme videos de ancianitos sufriendo a causa del abandono y la soledad. Sea en la ciudad o en el campo, la escena es la misma: ancianos enfermos, solos, sin compañía ni ayuda. Pienso en ello y no puedo evitar llorar, del mismo modo como lloré hoy mientras esperaba una ecografía en Essalud. Un par de abuelitas estaban allí, confundidas, desorientadas. Y me pregunté: ¿terminarán así mis días? ¿Y si un día no puedo valerme por mí misma? ¿Y si cometí un error al decidir no tener hijos?
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Recuerdos
Los verdaderos recuerdos no están en una foto, sino en el corazón.
Etimológicamente recuerdo se forma de la unión de “re” que significa de nuevo, y “cordis” que se traduce como corazón; es decir, que recuerdo significa «traer nuevamente al corazón». Este concepto me parece sumamente hermoso. Si bien, la formación de los recuerdos es un tema que ha suscitado el interés de muchos especialistas e investigadores quienes han planteado diversas teorías sobre el origen de estos, siempre me ha preguntado por qué existen recuerdos que simplemente aparecen y te embargan, te llenan de emoción y te hacen sentir, ¿por qué algunos recuerdos se alojan realmente en el corazón?

¿Cómo matar a una abogada?
«Si no podemos poner fin a nuestras diferencias, contribuyamos a que el mundo sea un lugar aptos para ellas».
John F. Kennedy
Se llamaba C. Era una jovencita muy vivaz, llena de energía y bastante elocuente, pero sobre todo, impetuosa. Siempre levantaba a voz para aclarar, precisar y sobre todo defender a sus compañeras que se quedaban calladas. Según me comentaron algunas de ella, no le importaba pelearse con otras alumnas por lo que ella creía. Si alguien hablaba mal de ella o de alguna de sus amigas, se peleaba; si se sentía atacada, se peleaba; si alguien molestaba a alguna de sus amiga, se peleaba… Me gusta pensar que si se peleaba con el mundo era por lo que creía justo y en eso, me recordaba mucho a mí.
En clases, cuando alguna de sus compañeras no presentaba algún trabajo o llegaba tarde del recreo, siempre levantaba la voz para defenderlas: «miss, ella no vino el miércoles porque su mamá estaba mal», «miss, no ha hecho la tarea porque estaba enferma», «miss, X ha llegado tardes porque la profesora Y la ha retenido», «miss, ¿puede hablar con X porque se siente mal?», etc. Así, se convirtió en la defensora del pueblo, la abogada de los pobres, en mi futura abogada.
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El camino a todo lo grandioso pasa por guardar silencio.
Friedrich Nietzsche
Una de las cosas que más detesto, es el ruido. Me fastidia, me agobia, me estresa, me frustra, me desespera e incluso me hace llorar; sin embargo, trabajo en un colegio, espacio que se caracteriza por el ruido, las voces, los murmullos; mientras que en sesiones debo escuchar a niños gritar, llorar o hablar muy fuerte. A pesar de la afirmación inicial, estos ruidos no me agobian; fastidian, sí, pero no desesperan.
Como podrá adivinarse, una de las cosas que más amo es el silencio. Me calma, me relaja, permite que me ordene, que piense, que pueda dormir, que mi mente caiga en un vacío en donde solo oigo aquello que quiero. Quizá por eso valoro tanto vivir sola. Quizá por eso me gusta tanto trabajar de madrugada, porque cuando toda la ciudad duerme y puedo incluso oír el mar, me siento liberada y mi mente puede volar… A eso llamo libertad.
Empujar hasta el límite
«No hay dos palabras más dañinas en el español que BUEN TRABAJO» (Terence Fletcher – Whiplash).
Hace un par de días vi Whiplash, después de que una querida amiga me hiciera prometer que la vería, pues estaba segura que me gustaría. No se equivocó. No pasaron ni 15 minutos para estar totalmente de acuerdo con el Óscar ganado por J.K. Simmons. Una gran historia, por lo que les recomiendo verla.
Algo que me gustó mucho es que me hizo analizar el rol que tenemos aquellos que formamos personas, aquellos que nos dedicamos de una u otro manera a la docencia.
Siempre me he considerado una maestra exigente, pues me opongo a aceptar la mediocridad, pero he sido condescendiente con quien lo necesitaba e incluso hasta un nivel casi maternal.
El personaje de Simmons expresa una filosofía de excelencia que ha llamado profundamente mi atención y ha hecho que me analice a mí misma, como estudiante. ¿Es que acaso no nos enseña más quien nos exige al máximo? ¿No extraemos lo mejor de nosotros mismos cuando nos encontramos sin salida? «Presiono a a gente más allá de lo que se espera de ella», dice Terence Fletcher, un maestro tan temido como requerido, quien está convencido de que el verdadero talento no se dará por vencido nunca y buscará la perfección, aun a costa del daño personal, lo que se evidencia en la relación con su pupilo, quien no se detendrá aunque le sangren las manos. Una relación medio sádica, pero llena de respeto y admiración, mutua. Sigue leyendo «Empujar hasta el límite»
