Navidad, navidad, mágica navidad…

♪♫Navidad, navidad, blanca navidad, es un día de alegría y felicidad♪♫

Me encanta la navidad, es un día en que la bondad irradía por montones y en donde el amor llena cada uno de los corazones. Me gusta la emoción que me genera tener que buscar el regalo para mi sobrina y mi mami, compartir con mis amigas y con las personas que quiero.

Me gustaría que mi familia fuera más grande y no solo la familia del Chavo, pero estoy segura de que con el tiempo eso irá cambiando (espero emparentarme con alguien que tenga 9 hermanos mínimo); las luces, el arbolito, los fuegos artificiales, en general, me gusta todo, todo.

Ayer, tras salir de una exquisita clase de step, caminé un par de cuadras buscando el viejito que me vende incienso para darle el panetón que le había comprado, y en el camino me encontré con personas que compartían con otros algunos presentes o pequeños detalles como un panetón. La sonrisa de los niños, la ilusión que emanaba de ellos no tiene precio. Y es que pienso que la Navidad trata de eso, de compartir un poco de cada uno con los demás, llevarles algo de magia, generarles una sonrisa. Sigue leyendo «Navidad, navidad, mágica navidad…»

A voltear la tortilla se ha dicho…

Hace un par de días, conversaba con un amigo sobre la naturaleza del juego que lo absorbe en Facebook; así empezó a contarme de sus pescaditos, sus colores, diferencias y el caracter de alguno de ellos. La conversacion trivial que tenía por finalidad darme sueño, pues pasaba la medianoche y de Morfeo ni las luces, se volvió interesante cuando me dijo algo que me dejó pensando durante casi toda la noche: “Este es mi pescadito géminis, el que se demora demasiado en darme cosas, pero en cuanto me dé lo que quiero y le salga su coronita, se la quito y se morirá”. Osea, alimentas a tu pez, lo cuidas y luego, cuando obtienes de él lo que quieres, lo eliminas. Esto me dejó consternada porque se parece en mucho a lo suele suceder en la realidad. ¿Cuántas veces no hemos sentido que nos endulzan el oído, insisten y buscan hasta conseguir lo que en secreto, es lo único que desean de ti, y luego te desechan? ¿Cuántas veces nos hemos sentido deseados, usados y descartados a una velocidad inaudita?

Cuando trabajaba en Pamer de Jesús María, tuve a una alumna, cuyo nombre no recuerdo, que era una muñeca preciosa. Curvilínea, voluptuosa, con cara de ángel, ojos verdes, cabello castaño, pequitas traviesas y rizos que eran de comercial. Lamentablemente, se encontraba enamorada de un chico que no la valoraba, que la engañaba con medio colegio y que la humillaba. Cuando le pregunté por qué una mujer tan linda como ella, que podía estar con quien quisiera, se humillaba cediendo con tan vil ser, me dijo que al menos con él tenía la seguridad de que no la usaba como un trofeo. Su gran miedo era que se le acercara un individuo cualquiera y que la buscara solo para exhibirla, usarla y botarla. Tan poca era el autoestima de mi hermosa ex aluma que no se daba cuenta de que ella merecía encontrar a un hombre que la amara no solo por el bonito estuche en el que estaba envuelto, sino por lo hermoso de su corazón. Espero que lo haya entendido y que ahora sea feliz. Sigue leyendo «A voltear la tortilla se ha dicho…»

Sueño y realidad

Te siento cerca, como si mi memoria se hubiera guardado tu olor para replicarlo esta noche. Mis ojos no quieren ver más allá de los tuyos y de tu sonrisa; esas que son solo mías.

Cierro los ojos y siento tus labios, tu palma en mi cara y tu abrazo infinito. No quiero despertar porque sé que te has ido, te busco y no te encuentro, te llamo y no contestas, no sé nada de ti.

Es solo en mis sueños que estoy a tu lado, por eso, hoy me negué a despertar con todas mis fuerzas, pero fue en vano.

Hoy tengo necesidad de verte, salir a buscarte y pedir que me abraces de nuevo. ¿Dónde te has ido? ¿Por qué no te encuentro?

Tengo sueño y no quiero dormir hasta tener la completa seguridad de que te encontraré en ese espacio que es solo nuestro, tu mundo que quiero volver mío, porque ahí estoy contigo. Ahí soy feliz.

SIMPLEMENTE… NO LE INTERESAS

Este es un post renegado. Ante las afirmaciones de estima que me profesaba alguien, a quien por razones personales, no le creo mucho que digamos, le dije que iba a demostrar con hechos, casi con tufillo a investigación científica, que era mentira lo que aseguraba. Sin embargo, luego de volver de un retiro al que me enviaron, borré de mi mente la idea de hacerlo. Pero hoy, en vista de que casi casi y muy a pesar de mi cansancio, iba a ir a una clase que no se dio y que todo el mundo sabía y recién me entero a las 11 de la noche, es que me decido a exponer mis argumentos.

PD: Este Post no va a dedicado a nadie en especial es un cúmulo de todo, así que susceptibles, quédense aquí y no avancen más. ¡OJO!

¿Cómo sabes que alguien no te quiere, no te estima, no te aprecia, que simplemente le llegas? Si tú mi estimad@ crees que te mienten cuando dicen quererte, aquí algunos tips para reconocerlos.

  1. No te quiere aquel que dice no tener tiempo para verte, pero se exhibe por las redes sociales encontrándose con TODO el mundo, menos contigo.
  2. No te quiere aquel que cuando le comentas algo grave, termina cada apreciación con un “…es que tú eres así”. Osea, porque tienes el carácter jodido, eres inmune a que algo te lastime, que algo grave te ocurra o a que te equivoques…. Claro, es que tú eres así.
  3. No te quiere aquel al que le envías un mensaje de texto preguntándole si algo le ha pasado o está bien y NUNCA te contesta. Es decir, síguete preocupando hasta que l@ veas feliz en el FB comentando y sonriendo a todo el mundo.
  4. No te estima aquel que te dice que lo hace, pero que no te tiene presente en hecho simples como avisarte de eventos inusitados que podrían ocurrir, por ejemplo, la cancelación de tu clase favorita o avisarte de una súper híper oferta que hay por algún lado; aunque tú SIEMPRE lo hayas hecho. Sigue leyendo «SIMPLEMENTE… NO LE INTERESAS»

A mis 30

Este año significa mucho para mí porque han pasado 30 años desde que abrí los ojos en este mundo por primera vez. Cada año ha pasado más rápido que el anterior, pero a pesar de eso cada uno de ellos no se han negado a dejarme enseñanzas que se confabulan en la persona que en este momento soy.

A mis treinta me he convencido de que la felicidad es transitoria y querer fingir que eso es mentira solo nos hace frustrarnos. Si la felicidad es efímera, hay que sacarle el jugo a esos pequeños momentos felices que se nos presentan.

He aprendido que la familia, imperfecta y conflictiva, es tuya y que es difícil que no se acerquen a darte la mano cuando te ven llorar.

He aprendido que el trabajo es gratificante, pero también sufrible, pero que si se hace por vocación, a pesar de todo es satisfactorio.

He aprendido entre tanta gente egoísta todavía existen personas que creen y aman a los demás, y que por lo tanto no pierden la oportunidad de ayudar.

Me he convencido de que hay mucha hipocresía en este mundo y que muy a mi pesar, esta no es solo cosa de adultos. También, aseguro que esta sociedad es un agente infeccioso y que día a día nos enferma. ¡Cuánto dinero deben tener los psiquiatras, psicólogos y psicoanalistas!

A mis treinta he hecho caminatas de más de treinta cuadras bien sea para matar el tiempo o por alguna huelga pro baja en el precio del combustible (gracias, señor chofer de combi). He corrido en dos maratones (bueno, caminado, pero igual cuenta) y he montado bicicleta por más de dos horas seguidas (máster de ciclyng). He escalado cataratas y me he resbalado de ellas, también, he conocido Macchu Picchu, pero no he subido al Huayna Picchu (será para la próxima). Me he embriagado tomando vino y mezclándolo con ron o chelas, motivo por el que la rubia ha salido de mi vida para siempre (eso creo). Sigue leyendo «A mis 30»