Aunque un poco tarde, vale la pena hacerlo: Balance 2009.

Hoy me he dado cuenta de que hace exactamente 30 días que no escribo nada. No escribí por Navidad ni por el Año Nuevo, y no fue porque no quisiera, fue cuestión de tiempo y no voy mentir, de inspiración.

Hubo días en los que me senté frente a la computadora con la firme decisión de escribir, pero no sabía qué, lo mismo me pasó hoy y entre tanta tribulación y confusión decidí empezar este 2010 agradeciendo el excelente 2009 que me tocó vivir.

El 2009 fue un buen año, más que bueno, fue excelente. Pasaron cosas grandiosas que agradeceré en el alma, pero pasaron otras que prefiero olvidar, sin embargo me quedo con lo mejor y espero que este 2010, año en el que cumplo 30 (OMG) sea igual o mejor… Que sea maravilloso.

Empecé el 2009 comiendo mis 12 uvas y siempre asegurando que sería mejor que el 2008, año en el que dejé ir a mi primera promoción y conocí parte de la Selva del Perú, año en el que aprendí cosas nuevas y en el que dejé otras, como el inglés. Esas doce uvas fueron el inicio de mi 2009.

En el mes de febrero viajé a Tingo María para que mi madre conociera la Selva que tanto le encanta. Fue un viaje tan divertido y me gustó tanto la aventura que me regaló este maravilloso lugar que decididamente volveré. Se supone que en julio de este año.

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Catarata las ninfas

En febrero también se me presentaron varias oportunidades laborales, pero opté por una que me dejó mucho, mucho bueno y mucho malo. En marzo empezó el colegio y con ello una serie de eventos que desencadenaron mi risa y mi estrés.

En marzo regresé, luego de dos años, al gimnasio porque este año no permitiría que el estrés acabara conmigo. Sin embargo el gimnasio generó un problema de frustración con el maravilloso step, objeto que estoy aprendiendo a dominar poco a poco.

En mayo cumplí 29 años y me decidí a viajar a Cusco antes de cumplir 30. Ni imaginaba que esa visita se adelantaría tanto. Este mes también recuperé a una amiga con la que este año hemos compartido mucho. Ella sabe que se le quiere y harto.

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Entre junio y julio tuve vacaciones por una gripe, la AH1N1. Todos los colegios paralizaron y se arruinó mi viaje de promoción. En estos días busqué a mis compañeras de colegio y ubiqué a varias. Finalmente tuvimos el ansiado reencuentro. Espero que no nos perdamos más.

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Fue en estos días, también, que empecé a crear y producto eso nació Aula de lenguaje. Proyecto que me llena de orgullo. Por insistencia de mi amiga Dally lo presenté a un concurso y resultó que gané.

Algo malo que sucedió entre estos días fue la reaparición de FAMCD (con sus tres nombres y dos apellidos). Con amenazas más y amenazas menos, sobreviví a esto.

En setiembre se lleva a cabo la premiación del concurso Maestro digital y resulto ganadora en dos categorías. El dinero me sirvió para hacer todos los pagos para mi licenciatura, además de mis 15 minutos de fama, con artículos en diarios y en Canal N… ¡Qué roche!

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Octubre llegó místico y grandioso, aquí me llevaron de viaje a Cusco. ¡Qué hermoso lugar! Qué feliz me sentí de ser peruana… Me enamoré de Cusco y prometí volver, pero vía los Caminos del Inca.

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Noviembre se volvió lúgubre, con una serie de hechos que me llevaron a ver que es cierto que el celo profesional existe, pero que este combinado con el afán de hacerte difícil la existencia, te puede lastimar. Me culparon de un video que nunca publiqué, lanzaron mis cosas a la basura, me ponían trabas para usar el auditorio, me culparon de no cerrar este como era debido, etc. Si a eso se agrega los arranques berrinchosos de la que fuera una de mis mejores alumnas y la pésima actitud del ente disociador, todo hizo que noviembre se convirtiera en un verdadero infierno y que las ganas de terminar el año aumentaran a mil. Gracias a la Municipalidad de Los Olivos vi un rayito de luz, ya que dieron un premio a mi trabajo en una ceremonia a la que no asistí porque en el amable colegio donde trabajaba, nunca me avisaron.

Llegó diciembre y las ganas de ser libre me invadían. Vi partir a dos promociones, cosa que me dio mucha tristeza, porque se me iban alumnos a los que quiero con el alma… Y de eso hablaré en otro post.

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En diciembre también me di cuenta de que la gente muestra y ve solo lo que quiere o conviene. Y de que una persona puede ser maravillosa conmigo, pero esa no es una regla universal. Me convenzo de cosas que no debo, será porque a veces preferimos engañarnos para sentirnos felices. Me di cuenta también de que no estoy libre de los celos, cosa de la que hablaré en otro post.

Los últimos segundos del año volví a comer mis 12 uvas, con la tímida convicción de que este será un año mejor. Necesito creérmelo y convencerme de ello. ¡Ojalá que pueda!

Días agitados, pero reflexivos…

Estos últimos días, han sido días de mucho trabajo, tanto que no he podido actualizar ninguno de mis blogs ni avanzar con el compromiso que asumí con tres de mis mejores alumnas. Como todo profesor sabe, cada fin de bimestre nos sorprende con una gran carga laboral, que gracias a Dios solo dura una semana o dos como máximo. Sin embargo, octubre siempre ha sido un mes extremadamente especial porque al trabajo de fin de bimestre se le juntan aniversarios, concursos y eventos de centro laboral.

Este va a ser un post reflexivo porque solo quiero dejar testimonio de algunas de las cosas que me pasaron en estos agitados días:

  1. En Cusco aprendí que en la actualidad, la mentira se hace tan común que parece cosa cotidiana. Es tan fácil mentir, o es quizá que los adolescentes de hora aseguran y hablan a la velocidad en que piensan. Lo hacen tan rápido que luego no están seguros de las cosas que afirmaron y como no lo recuerdan (o no lo quieren recordar) simplemente se niega. Si bien creí que este hecho había sido excepcional, terminé dándome cuenta (porque ayer durante el reinado me pasó exactamente lo mismo) que la realidad es así. Enseñanza de esto: No tomes como verdad aquello que no se te dice pensando serena y fríamente, mucho menos comentarlo aunque suene a anécdota curiosa.
  2. En Cusco reforcé que a las personas no se les puede prejuzgar. La idea de los caparazones que usamos para protegernos del daño exterior, no es solo cosa de adultos.
  3. Comprendí también que la unión hace la fuerza y que basta con querer hacer las cosas para poder conseguir lo que queramos. Ayer hicimos ganar a la reinita de mi salón y eso fue trabajo de todos. Bravo por los chicos de tercero de secundaria colegio Baden Powell.
  4. Comprendí y asumí de que por ser profesora soy ejemplo de muchos adolescentes y que aunque no me lo crea muy a menudo, existen varios que me admiran, por eso… A portarse bonito.
  5. Entendí de que los rumores pueden acabar con la reputación de una persona, por las ingenua e inocente que sea, y es que a mucha gente le gusta que le digan lo que quieren oír, y solo aceptan eso como verdad absoluta; aunque en el camino se lleven de por medio a personas probas.
  6. Me alegré porque uno de mis alumnos me dijo que fue algo muy bueno que llegara al colegio en donde le enseño, además de que soy una persona no recuerdo si linda, buena o algo similar. Me emocionó oír eso, aunque también me di cuenta de que a veces corres el riesgo de ser idealizado.
  7. Al respecto, observé que las personas ven lo que quieren ver y que muchas veces tergiversan la realidad según sus prejuicios o temores. Por eso lo mejor será tomar distancias, aunque la idea no me agrade.
  8. Finalmente, he comprendido de que ser mujer, profesora, hija, hermana, tía y ser humano a la vez es una tarea tan complicada que no sé cómo hacerlo aún, a pesar de tener 29 años (aunque en secreto me muero por tener 16 otra vez).

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Las amigas que perdí.

Alguna vez leí que a diferencia de la familia, los amigos son los hermanos que uno elige tener. Sabio. Nos pasamos la vida buscando personas que estén a nuestro lado y que nos acompañarán a cada paso que damos, aquellos que nos darán el hombro, nos secarán las lágrimas o nos buscarán papel tizzu para limpiarnos el moco, aquellas personas que serán parte de nuestra vida porque nosotros lo hemos decidido así. La verdad que más allá del amor, nos pasamos la vida buscando amigos verdaderos.

En este momento me pongo a pensar ¡qué difícil resulta a veces está búsqueda! Personalmente puedo contar a mis amigos con los dedos de una mano y evidentemente me sobra espacio. Las grandes dudas que vienen a mí en este momento son ¿es que soy tan mala amiga? o ¿será quizá que pido mucho a mis amigos?, ¿es que es tan costoso ser amigo(a) mía? o ¿será tal vez que soy muy exquisita?

Hace un par de años, exactamente en el 2007, empecé a frecuentar a un grupo de amigas con las que iba al gimnasio. Eran una excelente compañía, sin embargo a mediados de julio tuve un accidente y por eso tuve que alejarme. Ninguna de ellas me llamó para saber cómo estaba, solo una me llamó (varias veces, es verdad) para que la acompañara a una fiesta. Luego de una acalorada discusión acerca de la amistad, rompí con ellas cualquier contacto.

Mi mejor amiga, Sheyla (que actualmente vive en Canadá), sabiendo que me moría por verla en la primera visita que hizo al Perú desde el 2000, en lugar de llamarme a mí, prefirió llamar a su ex (el obsesivo ex del que finalmente se había librado). Me sentí traicionada, me enojé mucho y no conversamos desde esa época, hasta abril de este año en que regresó a Lima nuevamente, sin embargo nuestra amistad no fue la misma y creo (ojalá me equivoque) que no lo será.

Otra amiga cercana de la universidad se obsesionaba por sentirse siempre mejor que yo, en todo aspecto; y a pesar de que pensé que me apreciaba realmente, finalmente me di cuenta de que no era así. Desde una discusión que tuvimos en el 2006, que empezó con que ella había visto primero al que en ese momento era mi enamorado y terminó con todo el dinero que ella tiene y que supuestamente nunca podré tener, dejamos de dirigirnos la palabra y no hablamos hasta ahora. Honestamente dudo que lo hagamos nuevametne alguna vez.

En la nueva institución en la que estoy laborando tengo buenas compañeras, sin embargo no son amigas ni tampoco lo serán, no porque no quiera sino por la diferencia de prioridades.

A pesar de pasar o haber pasado mucho de mi tiempo con varias personas que alguna vez formaron parte de mi círculo de amigos (que ahora más que un círculo parece un anillo talla 4), actualmente no tengo contacto con la mayoría de ellos. La pregunta es ¿necesito amigos? Por un lado sí, porque te diviertes con ellos, pasan tiempo juntos y pueden conversar de cualquier cosa, sabiendo que se apoyarán.

Una amiga es aquella persona que está siempre a tu lado, que te aconseja y que estará pendiente si algo te ha pasado. Generalmente son personas que han pasado alguna parte importante de tu vida a tu lado, es por eso que se hacen imborrables.

Luego de 13 años de separación, durante las vacaciones largas me dediqué a buscar a varias de mis compañeras del colegio y terminé encontrándome con un grupo de ellas que eran mis amigas más cercanas de esa época, sin embargo, con ellas no he podido mantener una comunicación profunda. Por otro lado, encontré a una de mis compañeras, que durante la época del colegio pensé que me hablaba porque al ser yo medio nerd, iba a necesitar de alguien que le soplará las respuestas de los exámenes. La vida hizo que la encontrara  y que me diera con la sorpresa de que está en el extranjero y que le va muy, pero muy bien. Esta chica que pensé que se aprovechaba de mí en mi época escolar, me llamó desde Brasil y nos pasamos más de dos horas hablando por teléfono. Viene a Lima en diciembre para ver los detalles de su matrimonio, para mí será un honor ayudarla.

¿Por qué será que te tiende la mano la persona menos pensada? Ese día que conversé con ella me sentía completamente triste y sola. Rocío me alegró el día, y por eso se lo agradezco en el alma.

En mi vida he perdido varios amigos y creo que mucha de esa pérdida fue para bien, sin embargo de algo que no puedo dejar de arrepentirme es de no haber intentado mantener una relación más cordial con varias de las chicas de mi promoción. Ahora que he encontrado a varias de ellas, no pienso dejar que nos extraviemos nuevamente, porque sé que este grupo de chicas, se convirtió en el salvavidas de otras que como yo, deben sentir muchas veces que en se ahogan.

Ahora solo me queda y nos queda recuperar a esos grandiosos amigos que perdimos y buscar la manera de hacer mejor nuestra vida. Personalmente me encuentro en eso, aunque a veces, por no decir la mayoría, la apatía y depresión me ganan. Al menos por ahora tengo motivos para sonreír.

Con mucho cariño para las chicas de la promoción 96 del colegio Heroínas Toledo del Callao. Un beso enorme para cada una de ustedes.

La más sonriente de todas es Rocío, la más alta soy yo.
Este es solo un grupo de mi ex salón. Mi querido 5to C.