Cuando Aydee se acercaba a los 50, pasó por cambios tan radicales en su conducta que llegó a asustar a las personas que la querían y se interesaban en ella. De pronto, una terrible melancolía se apoderó de ella y la pena era tan grande que terminaba llorando en los lugares menos imaginados. Las lágrimas la invadían sin aviso y el ahogo propio de aquel llanto que te nace del fondo del alma, no la dejaba respirar.
Sus hijas la veían y no se explicaban el motivo, es más, ella tampoco lo sabía y no tenía manera de controlarlo. Y así se pasó casi un año, llorando por los rincones, sufriendo en silencio y fue tanto que su cuerpo llegó a consumirse. Era como si la tristeza le hubiera absorbido las energías, las ganas de vivir.
Le tomó casi un año recuperarse y los que la queremos estuvimos a su lado en esos momentos y a nuestra manera buscamos animarla poco a poco, porque eso hace una hija con su madre, porque la quiero, porque me importa, porque para mí, su dolor era y aún es mío, porque Aydee es mi mamá, mi Pi. Sigue leyendo «DEPRESIÓN… (¿hormonal?)»
Si me detengo a analizar las características más resaltantes de mi maravillosa personalidad hay dos que debo destacar: mi terquedad excesiva y mi inexistente tolerancia a la frustración, rechazo o vergüenza. Cada una de estas se convierten un una bomba cuando intervienen en mi toma de decisiones y la cosa alcanza proporciones ingentes cuando actúan de a par y eso me ha ocurrido en varias oportunidades. Pero antes de perturbar con la descripción de las bochornosas situaciones por las que me han hecho pasar estar perturbaciones de mi personalidad, empezaré explicando cada una de ellas.
TERQUEDAD EXCESIVA
Me considero una persona muy perseverante, si quiero lograr algo lo intento una y otra vez hasta que finalmente lo alcanzo, sin embargo esta característica muy buena en mí (al menos eso considero) y que, con la motivación suficiente, me ha servido para alcanzar ciertas metas profesionales; ha degenerado en una terquedad ciega cuando considero que tengo la razón, lo que ocurre se resumen en un palabra NECEDAD. Cuando estoy segura de que tengo la razón, insisto e insisto y a pesar de que tengo todo en mi contra y sé que me voy a hundir por esa necedad, sigo insistiendo, y si soy obligada a tomar una dirección contraria a mi voluntad, me enojo y miro con ira, pues no concibo la idea de que me esté equivocando.
Esto me ha traído muchos problemas y sé, OJO, soy muy consciente de que es un gran defecto, de que está terriblemente mal, pero no puedo evitarlo. He intentado manejarlo, pero es algo más fuerte que yo, el solo intento me duele, literalmente, pues pareciera que la cabeza me va a estallar cuando estoy haciendo algo con lo que estoy de acuerdo.
INEXISTENTE TOLERANCIA A LA FRUTRACIÓN, RECHAZO O VERGÜENZA.
Muchas personas con las que he conversado alguna vez, consideran que soy una persona extrovertida, con un gran humor y mucho de que conversar; por ello no me creen cuando les digo que soy una persona TÍMIDA, pero la verdad es que lo soy, soy terriblemente tímida. Es probable que estas personas que han conversado conmigo, no se han dado cuenta de que son ellos los que me han empezado a hablar, porque yo nunca empiezo una conversación, salvo con mis alumnitos. Me da pavor de que me corten, no me quieran hablar o simplemente nos quedemos en un silencio tan incómodo que duele. Sigue leyendo «Punto de quiebre»
El próximo año cumplo 30, exactamente un 31 de mayo. Llegar a cumplir 30 es algo que hace unos cuantos años se veía tan lejano. Parece que hubiera sido ayer que celebré en mi casa la llegada del 2000, el enigmático 2000, que todo el mundo señalaba como el fin de los tiempos y que para mí significó mucho, fue el año en que empecé a trabajar (por primera vez en mi vida), ese año empecé a incursionar en la Educación, mi mejor amiga a Canadá y me enamoré por primera vez. Cumplir 20 fue lo máximo.
Ahora, tan cerca de cumplir treinta, siento que el cuerpo me pasa factura por una ligera serie de desarreglos que hice durante mi adolescencia, tantas cosas heladas, alcohol, cigarros y acciones dañinas con mi sistema digestivo hacen que ahora mis visitas al seguro sean muy constantes.
El fin de semana pasado, el sábado para ser exacta estaba medio constipada y con ardor en la garganta, sin embargo ese día era el baby shower de mi Kathyta precisa y no podía dejar de ir, así que medio afiebrada fui a la celebración y tomé muchas cosas heladas. Lo sé, soy una irresponsable adulta. Como consecuencia el domingo estuve un poco peor, para rematar el lunes (día en el que no fui a trabajar) con los bronquios completamente cerrados. Como se podrá preveer, tuve que ir corriendo al seguro.
Entrada a emergencia... ¡Horror!
Me pasé TODO el día, luchando por una nebulización que sea veía muy muy lejana. Odio ir al seguro porque su sistema es una completa ridiculez, para que sea más claro, explico. Cada vez que necesito una nebulización, tengo que pasar por el triaje de Emergencia (área que generalmente está descongestionad), luego de que un doctor (o disque doctor) me oiga los pulmones y vea que en efecto tengo los bronquios congestionados, me envía una orden de nebulización. El problema con emergencia es el siguiente, que muchos asegurados que son ignorados en admisión y necesitan atención inmediata, van a Emergencia, porque ahí la atención es en el acto. Claro que solo brindan paliativos para determinados síntomas.
En vista de esto, ESSALUD ha puesto en marcha una “creativa solución”. Han creado un área, cuyo nombre no recuerdo, que es para la atención inmediata; pero antes, debes pasar por triaje también. Es decir que los doctores que atendían triaje (todas las veces que he ido eran tres o cuatro) ahora han sido divididos en estas dos áreas. Consecuencia, el día lunes que fui al seguro había una cola interminable.
La cola de las mil horas...
Una hora de cola más tarde, solo habían pasado cuatro personas. Y yo, seguía necesitando una nebulización, una simple nebulización. Obviamente me quejé. Fui a la Defensoría del Asegurado, buscando que alguien coherente y racional, me explique por qué hacer una cola de cuatro horas aproximadamente (simple regla de tres) para que el doctor me vea y me diga, nebulización, si yo sé que es eso. Solo es escribir en un papel cuántas necesito, porque el medicamento es el mismo de toda la vida. Es más, estoy segura de que me van a mandar tres. Siempre mandan tres.
Como estaba fiebrada, cansada, sin capacidad completa para poder respirar y con mis ojos inundados de lágrimas, me atendieron, y así logré salir del seguro a la 1 de la tarde, desde las 7 de la mañana. Aunque no lo crean, todo un logro.
¿Por qué el Estado juega de esa manera con la salud de los peruanos? Ahora pensando y renegando por el trato de ese día me pongo a pensar en eso. ¿Es que la gente que trabaja en el Estado es tan estúpida? Sé que una nebulización NO ES UNA EMERGENCIA (salvo excepciones), cosa que me repetían a cada instante. Soy una profesional inteligente, sé que no es una emergencia, pero porque …ERDA, si no es emergencia tengo que ir a emergencia para que me deriven a inyectables. Vivo en el Callao, hay mucha gente con requerimientos de nebulizaciones. ¿Es tan difícil crear un área de nebulizaciones? Si no quieren perder en el tiempo en Emergencia ¿por qué me envían ahí? Es ilógico.
Ayer, por culpa de que una atolondrada chica de mantenimiento del gimnasio Gold’s Gym de San Miguel, a la que pedí que apagara el aire acondicionado que estaba de mi lado porque todo el aire me daba en la cara y el cuello, se olvidara de hacerlos, terminé mi clase con Ivon, con los bronquios congestionados. Cruzó por mi mente, la loca idea de ir al seguro, pero nik… Al seguro no vuelvo a ir es fiestas. Usaré mi ventolín y cruzaré los dedos para que mis bronquios no me vuelvan a joder hasta el próximo invierno.
Al igual que Dante (Alighieri), creo que he llegado a la mitad del camino de mi vida y mi imperfecto cuerpo necesita una aceitada URGENTE. Máquina de michi, si tuviera factura, exigiría la garantía.
Post dedicado a mi amiga Dally que al estilo Forest Gump me dijo: “Corre, Kathy, corre”.
Son las tres de la tarde y podría decir muchas cosas. Podría decir por ejemplo que no me duele ningún músculo de mi siempre bien contorneado y exuberante cuerpo latino (como se darán cuenta empiezo con las mentiras) o podría decir que llegué entre las 50 primeras personas o podría decir también que quiero inscribirme en otra maratón; pero como pueden estar suponiendo todo esto es mentira, salvo la última afirmación, fácil el próximo año vuelvo a correr.
¿Alguna vez te ha pasado que sabes que debes hacer algo y tu cuerpo se ha negado a hacerte caso? A mí, sí y específicamente hoy 13 de setiembre, día en que tenía que correr 5 miserables kilómetros, desperté con un punzante dolor en la rodilla derecha (rodilla que solo me duele cuando mi instructor cuerito de ciclyng decide hacer una rutina cardiaca, pero de código azul) y con los bronquios más constipados que de costumbre. Le dije a mi mamá que correría en una mini maratón y ella se rió, y no es que sea mala, es simplemente que las únicas veces que me ha visto correr han sido detrás de mi sobrina.
Llegué temprano al evento y recibí mi polito. Luego de comprar unas pilas en Tottus y dejar mis cosas en un casillero del GOLD de Megaplaza, me dispuse a empezar el calentamiento junto con toda la gente que se había inscrito en esta maratón.
El calentamiento fue más que muscular, visual. Miren al instructor que se encargó. Su nombre es Jorge y sí, es un cuero, mejor en persona. Jejeje.
Cuando empezó la carrera y ya había corrido, sí corrido poco más de un kilómetro, mis bronquios no resistieron y creí que me daría un ataque de asma, pero no fue así. Caminé hasta el letrerito que señalaba dos kilómetros y continué caminando varios metros más y así me la pasé toda la carrera entre correr y caminar. Aquí comprendí qué importante es ir al gimnasio, no solo por salud, bajar de peso entre otros, sino por la motivación. En estos momentos necesitaba un José Pérez que me dijera “¿Eso es todo lo que puedes correr?”, o un Duilio que me animara, muy a su estilo, con un “mira cómo se te chorrea la celulitis. Corre, car…”. Sin embargo ellos nos estaban ahí, así que tenía que animarme a mí misma. Volteaba y miraba que había gente que estaba en las mismas que yo, aún siendo mucho más jóvenes.
Finalmente llegué al kílómetro número cuatro y con el orgullo que me quedaba, corrí sin parar hasta la meta. ¡Qué bien me sentí bien luego de terminar! Desfalleciente, cansada, casi moribunda, pero bien.
Irónicamente cuando llegué a la meta me dieron un volante para participar en la carrera de RPP de 10 kilómetros MÍNIMO. ¡Nooooo! Esa, ni aunque el mismo Tom Hanks venga a decirme “Corre, Kathy, corre”, la hago. Al menos este año no. Quién sabe que puede pasar en el futuro.
Este año ha sido bueno para mí. Como me dice Dally, este es un año de retos y de desafíos. Las cosas van tomando forma poco a poco. Ordené mi clóset y saqué de mi vida todo aquello que no me servía. Finalmente tiré la basura que tenía almacenada y que no me decidía a eliminar. Luego de eso, todo está yendo mejor que antes. ¿Será cierto eso del karma? Parece que sí.
Ganar el concurso del que soy finalista, el próximo viernes, sería la cereza que coronara el exquisito helado en que se está convirtiendo mi año 2009.
Muchas gracias Dally por animarme a correr y sí pues, me duele cada músculo de la cadera para abajo de mi exuberante cuerpo latino (¡JA!) pero estoy sonriendo porque esto es algo que debí hacer hace mucho. La próxima la hacemos juntas.
Hace mucho tiempo que quiero participar de una maratón, aunque usted no lo crea y aunque mis alumnos se rían. Las maratones me parecen una muestra absoluta de resistencia y de perseverancia, además de significar algo saludable, porque como debes saber CORRER ES BUENO PARA LA SALUD.
Este domingo 13 de setiembre es la carrera Megaplaza 5K y quiero participar, el pequeño problemita es que no conozco a nadie que se atreva a correr por la Panamericana Norte, mi amiga AnaC es una floja, además de que no va a querer pagar 15 soles para correr (PLOP), mi hermana Stephanny tiene que cuidar a su hijita (mi lindo pollito) y mis otras dos hermanas, además de flojas son tacañas.
La única persona que podría acompañarme está indispuesta…
¡DALLY DÓNDE TE METES CUANDO TE NECESITO!
¿Aguantaré los cinco kilómetros? En la caminadora hago 3K en 25 minutos, pero claro en el gimnasio no hay viento, ni contaminación de autos, ni vergüenza. ¡Qué roche llegar última! Pero lo que importa es llegar. Analizaré la situación y veré si me animo o mejor dicho si me atrevo.
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Al más puro estilo de los juegos olímpicos, correré con está canción de fondo (obviamente en mi telenovela mental).
Está lindo el logo, quiero mi polo naranja con el corazoncito. Si me animo a ir, tomaré fotos.
PD: Nótese en el video qué PAPI está Alejandro Fernández y qué «chibolo»; además de la papada de Ricky Martín (más «delicado» que nunca) . Pensar que yo moría por él a los 16 (INGENUA).