Ebria de mar… Divagaciones

He pasado los últimos tres días y sus dos noches frente al mar. Durante el día podía sentir su brisa, con solo dar unos pasos fuera de mi habitación; y por la noche su sonido fue tan cercano que la invitación a visitarlo fue constante.

Hoy salí a caminar por sus orillas por última vez – al menos en lo que queda de mi visita a Ecuador– y no me importó que estuviera lloviendo. El agua cálida me relajó por completo y más aún cuando me topé con una cosita extraordinaria. Ahí en la arena, moviéndose camino al mar se hallaba  una tortuga bebé. Estaba inmóvil, hasta creí que estaba muerta, pero no; estaba camino a la orilla, para seguir con su destino. ¿Habrá perdido el camino? ¿Habrá sido la última en salir de su cascarón y la habrán dejado sola? No sé… Pero fue mágico para mí, tener una entre mis manos.

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¿Qué me hizo feliz de Cusco?

Post dedicado a mis alumnos de la promoción 2009 del colegio Baden Powell.

Existen momentos en la vida que se graban eternamente en tu mente y en el corazón. Todas nuestras primeras veces (primer beso, primer trabajo, primer enamorado…) forman parte ineludible de nuestra personalidad y motivan, en muchos casos, el desarrollo de nuestro destino.

Este último fin de semana por primera vez en mi vida me subí a un avión y me dirigí a uno de los lugares más hermosos que tiene mi país: Cusco. Pero más allá de la historia, el misticismo, la emoción, la cultura,entre otros, este viaje fue un momento de descubrir. De descubrir que se puede ser feliz con una sonrisa, con un juego de cartas, con subir una pendiente alta, con tomarse una fotos, con regatear  los precios o ayudar a realizar compras que no son para ti.

Descubrí también que muchas veces, las personas no son como las imaginamos, porque el parco y callado puede sonreír y mostrar dicha; el acartonado inflexible, puede hacer bromas e incluso bailar; porque la despistada y apática alumna, puede renegar para defenderte y la que tú creías arrogante, en verdad es sencilla e inocente.

Durante estos cuatro días que estuve en Cusco, descubrí que esta será la primera promoción a la que en verdad me dolerá ver partir, porque de solo imaginarlo siento un vacío en el pecho y una punzada aguda en el corazón. Cuando llegue diciembre y vea a mi promoción (Stella Magna) partir, ya veremos qué sentimientos me envuelven.

Cusco para mí fue una de las experiencias más bellas de mi vida, no solo por los hermosos paisajes, la lluvia incesante, los vientos misteriosos y la magia imperante; sino porque (aunque parezca atrevido) descubrí que puedo ser capaz de sentir un gran afecto en poco tiempo, porque me descubrí sensible y porque, a pesar del “excesivo equipaje”, me divertí mucho, aprendiendo a querer más a mis alumnos.

Gracias a mis chicos de la promoción Martin Luther King por darme cuatro días dicha, por alegrarme con sus sonrisas, por enseñarme a jugar 21, por burlarse de mí cuando perdí dinero en dicho juego, por solidarizarse conmigo cuando el viento se llevó mi sombrero, por apoyarme moralmente cuando tuve que cargar con el “excesivo equipaje”, por hacerme reír con sus travesuras, por invitarme a su pijamada, por recorrer los caminos conmigo, por tomarme fotos, por caminar a mi lado, por hacerme extrañarlos tanto, aunque todavía no se han ido, pero sé que en algún momento lo harán.

Gracias por mostrarme que Cusco pudo, puede y podrá ser maravillosa para mí siempre.

PD: Me faltan más fotos, pero hoy (miércoles 07/10) no sé dónde está mi cámara… Mañana (feriado feliz) actualizo con mis mejores tomas…