Experiencia religiosa: Mi creencia personal

Una de los temas sobre los que constantemente querían conversar mis alumnos, era el de la religión. ¿Miss, es católica?, ¿Miss, cree en Dios?, eran preguntas que necesariamente me repetían todos los años.

Mi asunto con la religión es un tanto particular. Tengo la convicción de que Dios existe, que está en todos lados y que escucha, aunque a veces demora, cada cosa que he tenido que decirle en algún momento; sin embargo, no considero necesario estar en una capilla, iglesia, templo o como quieran llamarle, para sentir su presencia. Por eso, me irrita, fastidia, aburre que me insistan con el tema de los domingos, de ir a misa o de reiterarme la importancia de Dios en mi vida, porque eso YA LO SÉ. Es más, considero que la fe en la existencia de un padre bondadoso que observa y guía cada unos de nuestros pasos nos brinda la esperanza de un mañana. La teoría no la sé a precisión, no conozco sobre sacramentos, himnos o mandamientos, pero estoy convencida de que mi Padre quiere que sea feliz, bondadosa y que no haga daño a nadie; y Él que sabe todo lo que hay en mi corazón, sabe que me esfuerzo por actuar de la mejor manera que puedo, aunque a veces, no parezca. Sigue leyendo «Experiencia religiosa: Mi creencia personal»

Sueño y realidad

Te siento cerca, como si mi memoria se hubiera guardado tu olor para replicarlo esta noche. Mis ojos no quieren ver más allá de los tuyos y de tu sonrisa; esas que son solo mías.

Cierro los ojos y siento tus labios, tu palma en mi cara y tu abrazo infinito. No quiero despertar porque sé que te has ido, te busco y no te encuentro, te llamo y no contestas, no sé nada de ti.

Es solo en mis sueños que estoy a tu lado, por eso, hoy me negué a despertar con todas mis fuerzas, pero fue en vano.

Hoy tengo necesidad de verte, salir a buscarte y pedir que me abraces de nuevo. ¿Dónde te has ido? ¿Por qué no te encuentro?

Tengo sueño y no quiero dormir hasta tener la completa seguridad de que te encontraré en ese espacio que es solo nuestro, tu mundo que quiero volver mío, porque ahí estoy contigo. Ahí soy feliz.

SUSURROS

“Porque a veces un susurro no es más que un grito ahogado”.

(KJEF)

Se encuentran en un rincón, alejados de ti y a veces no los ves. Buscas sus ojos, pero no te dan la cara; sin embargo sonríen entre ellos, te miran de reojo y hablan tan quedo que sus palabras se pierden con el sonido del aire. No los oyes, pero sabes que hablan de ti.

Me ha pasado varias veces, esa sensación de que eres observado y que tu nombre se repite entre dientes, no sabes qué dicen, pero no debe ser nada bueno porque cuando al fin, luego de tanto buscar, tus ojos se cruzan con los suyos, el silencio más incómodo invade el ambiente.

Que alguien te susurre cosas al oído es romántico, que te cuenten algo con voz entrecortada y queda, te vuelve cómplice de los secretos más profundos que alguien ha decidido confiarte y esto genera un vínculo que fortalece la amistad; pero esos susurros que miran de reojo, que voltean, callan y ocultan aquello que tus labios no se atreven a pronunciar en voz alta, no es ni romántico ni señal de amistad, por el contrario, se contagia de la hediondez que acompaña todo acto traicionero, sobre todo cuando esto que parece casualidad, no es más parte de un acto que roza casi el exhibicionismo (impulso excesivo por llamar la atención y ser el centro de todo o todos).

Este breve post va dedicado a tod@s aquell@s que no se toman el tiempo de ver el roble que tienen en el propio ojo, pero no tienen reparos en contabilizar y exagerar todas las astillas que proliferan en el ojo ajeno. Aquellos que olvidan lo que significa la lealtad o que por un asunto de moda, quizás, olvidan que la amistad se constituye en las cosas sencillas que se comparten con el otro.

Si  a ti abruma y decepciona que una persona que fue receptor de tu afecto, ahora te dé la espalda para hablar quedo por los rincones, no te preocupes, no eres el único. Y si, tú, tú mismo… ME DECEPCIONAS (las explicaciones del caso en el próximo post).

A mi pollito

La primera vez que vi a Daniela fue como la huella oscura de una ecografía que se realizó mi hermana en el cuarto mes de su embarazo. Era apenas una minúscula manchita, pero incluso desde antes que fuera concebida supe que sería alguien grandioso en mi vida.

 

Al ver que la posibilidad de ser madre se hace más lejana a medida que pasan los años, una sobrinita cubre mi necesidad de dar amor a una pequeña extensión de mí y por ahora, junto con mi madre, ocupan la prioridad en mi vida..

Mi pollito, como la llamo, es una niña tan llena de vida y energía que a veces se nos hace difícil, a todos en casa, seguirle el paso. Tiene una sonrisa que todo lo ilumina y una carita tan dulce que hace imposible enojarse con ella por mucho tiempo, en esto probablemente se parece a todos los niños, pero mi sobrina es excepcional.

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CUENTO NEGRO

El martes inicié un taller de escritura creativa y el primer ejercicio que me dejaron fue escribir la continuación del texto en negrita… He aquí mi narración NEGRA. FAVOR DE NO JUZGAR.

Solo cuando entró y vio el cadáver se dio cuenta que esa mujer no podía ser su madre. La había observado toda su infancia llegar a casa con un hombre distinto cada semana. Se sabía de memoria cada parte de su cuerpo, cada marca que llevaba en la piel. La había amado con devoción insana, hasta ese momento en que ella le dijo que no lo quería, que le avergonzaba su presencia y lo expulsó de su vida.

La habitación estaba oscura. El olor a sangre intoxicaba el ambiente. Se acercó y pudo ver su rostro tieso y pegajoso aún. Se hizo todo como lo había pedido, como le había asegurado a quien por 100 soles convenció de terminar para siempre con el motivo de su desdicha. Pero esta no era su madre, esta no era la víctima. Sigue leyendo «CUENTO NEGRO»