Hace unos días mi mamá muy triste me preguntó “¿cómo pasó esto?” Cómo la hija de un dictador que saqueó y abusó, la representante de un grupo político que ha llenado al país de impunidad, separación y hace tanto daño a la convivencia nacional, llegará a ser la nueva presidenta del Perú. No lo sé. No sé qué responderle. No le puedo decir que la sociedad ahora es muy diferente a como la imagina, que cada día somos más egoístas y solo nos interesa lo que los afecta, no puedo comentarle que el dolor de los otros se ha vuelto invisible y que todo se justifica ante el desarrollo individual; que el dinero es el que gobierna y que los valores se han perdido y que al final solo somos tontos útiles que sobrevivimos. Solo le digo que esto pasará. Que ella sobrevivió a los 80‘s y 90’s siendo madre pobre de 4 hijas, así que esto será pan comido. Aunque en el fondo, cada día siento más desánimo, la apatía me consume, la decepción me llena. Pierdo la fe.
Hace una semana en mi colegio hubo un incidente entre mis alumnas, nuevamente generado por los malos entendidos, los rumores y el poco autocontrol. Tanto he hablado de esto, tanto les he recomendado mesura, calma, reflexión, pero siempre volvemos a lo mismo: alumnos exaltados, padres agresivos, madres autocegadas. Estoy cansada.
Me han dicho que me van a agarrar afuera del colegio, que son de Castilla y que no les importa irse a la cárcel. Que por su hija mata que no le interesa nada y la verdad…No le tengo miedo. Temo al espectáculo, al mensaje que se comparte con esto, a la idea de la impunidad, de que el miedo gana, que la anarquía reina y dejar a mi mamá sola. Tengo miedo, me aterra y me duele el “no te metas”, “nada va a cambiar”, “deja que hagan lo que quieran”.
Me dicen que me involucro porque soy “joven”. Falso. Ya no lo soy. Pero, cómo puedo seguir como si nada ante tanta autodestrucción e injusticia, ante tanta apatía. Podría dejarlo todo e irme, que se jodan, que nada me importe, pero no puedo… Y en esta pugna de querer o poder, se me va el ánimo, me llena la tristeza y hundo en el vacío.
¿Cómo pasó esto?, mamá. No lo sé. Creo qué pasa cuando nos damos cuenta de que los buenos, en realidad, no somos más…
