Experiencia religiosa: Malos hermanos.

Una de los principales motivos por los que no emigro del país, es por todas las historias de indiferencia absoluta que abundan en países extranjeros. Todo aquel que haya pisado suelo peruano destaca la calidez de su gente, la amabilidad y amistad que se destacan sobre los aspectos negativos que abundan en nuestro país.

La frialdad e indiferencia hacia el sufrimiento ajeno que se destaca o me han hecho destacar en países, tan añorados por algunos, como Estados Unidos, Canadá o España, me hacen convencerme día a día de que lo mío está en mi tierra, en mi Perú.

Personalmente considero que la indiferencia es la peor reacción que puede tener uno hacia el prójimo. Si me eres indiferente, para mí NO EXISTES ni NUNCA LO HICISTE. Si te odio es porque pienso en ti, porque tocaste mi vida, pero si no me interesas es porque te borraste y lo que te ocurra, simplemente… NO ME INTERESA.

Este no es un post resentido o “ardido”, no existe un individuo que me haya hecho llorar o sufrir. Este post es la expresión de lo que pienso sobre la hipocresía que reina en algunas agrupaciones que se dicen “religiosas”.

Hace muchos años, mi interés por encontrar a Dios fue tan grande que empecé una búsqueda de la Iglesia para mí. Visité por casualidad a los Evangélicos, Mormones, Testigos de Jehová, entre otros, y por consenso familiar dedicamos gran parte de nuestro tiempo a una de estas (no voy a mencionar a cual). Creí que había encontrado mi lazo con Dios y creí que sería feliz así. ¡Qué error tan grande!

Me tomaron varios años darme cuenta de que los miembros de una iglesia, por más santos que se crean, siguen siendo seres humanos, imperfectos seres humanos. En esta iglesia, me humillaron, me insultaron, me ofendieron y pisotearon mi autoestima hasta lo más bajo. Yo era una niña y adolescente que buscaba afecto y encontré rechazo, creo que este fue uno de los motivos por los que me volví tan reservada y veo una reacción similar en mis hermanas. ¿Por qué Dios me hacía esto? Me preguntaba constantemente. Lo que no comprendía era que los que me hacían eso eran otros niños y otros adolescentes igual a mí y que ellos no representaban a Dios.

Esa sombra de maldad llegó hasta mi madre y la hirieron, y es precisamente ese el motivo por el que no quiero volver y hasta el día de hoy, no lo haré.

Entre tanto miembro cruel y egoísta, existen también miembros amables, benevolentes y gentiles. Miembros que te reciben con una sonrisa y otros que irradian verdadera ingenuidad. Entre estos voy a menciona a uno es espacial. Su nombre es Jerson Huanca y pertenece al barrio de Bellavista. Jerson Huanca siempre se sintió orgulloso de ser miembro de la iglesia, siempre ayudaba cuando se lo pedían y colaboraba en todo lo que podía. Al menos ese es el recuerdo que tengo de él y la imagen a la que mi mamá se aferra ahora, porque Jerson Huanca tiene CÁNCER, Leusemia si no me equivoco y está muriendo en una cama del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas de Lima, su vida se está consumiendo poco a poco y la ayuda que necesita y que tanto ha solicitado su pobre y destrozada madre, SE LE HA NEGADO.

Uno de los principales lemas de esta iglesia es “ayudarse los unos a los otros”, es más uno de sus himnos dice “Como os he amado, amad a otros. Un nuevo mandamiento, amad a otros…” ¡Qué ironía!

Esta iglesia gastó millones de dólares en la construcción de un instituto para los jóvenes miembros de esta organización. A su vez, tienen un presupuesto asignado para colaborar con los estudios de los miembros que no pueden pagarse una carrera, presupuesto del que muchos se aprovechan, organizan también actividades, almuerzos, paseos, entre otros. ¿Es acaso todo esto más importante que la vida de una persona? ¿Dónde está el amor al prójimo que tanto pregonan? ¿O es que acaso solo existe amor para el prójimo que se lleva bien con quienes dirigen esta organización?

Se le ha dado la espalda a una familia humilde, a una familia que ha tenido que pedir préstamos, empeñar y vender cosas, hacer actividades, pero sobre todo que ha tenido que soportar la indiferencia de quienes se llaman “sus hermanos”.

El dinero lo tienen, egoísmo también… ¿Corrupción? Es que el dinero lo corrompe todo y este todo a veces incluye a Dios.

 

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A veces no es otra cosa más que un bonito, pero inútil, mensaje.

Aunque un poco tarde, vale la pena hacerlo: Balance 2009.

Hoy me he dado cuenta de que hace exactamente 30 días que no escribo nada. No escribí por Navidad ni por el Año Nuevo, y no fue porque no quisiera, fue cuestión de tiempo y no voy mentir, de inspiración.

Hubo días en los que me senté frente a la computadora con la firme decisión de escribir, pero no sabía qué, lo mismo me pasó hoy y entre tanta tribulación y confusión decidí empezar este 2010 agradeciendo el excelente 2009 que me tocó vivir.

El 2009 fue un buen año, más que bueno, fue excelente. Pasaron cosas grandiosas que agradeceré en el alma, pero pasaron otras que prefiero olvidar, sin embargo me quedo con lo mejor y espero que este 2010, año en el que cumplo 30 (OMG) sea igual o mejor… Que sea maravilloso.

Empecé el 2009 comiendo mis 12 uvas y siempre asegurando que sería mejor que el 2008, año en el que dejé ir a mi primera promoción y conocí parte de la Selva del Perú, año en el que aprendí cosas nuevas y en el que dejé otras, como el inglés. Esas doce uvas fueron el inicio de mi 2009.

En el mes de febrero viajé a Tingo María para que mi madre conociera la Selva que tanto le encanta. Fue un viaje tan divertido y me gustó tanto la aventura que me regaló este maravilloso lugar que decididamente volveré. Se supone que en julio de este año.

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Catarata las ninfas

En febrero también se me presentaron varias oportunidades laborales, pero opté por una que me dejó mucho, mucho bueno y mucho malo. En marzo empezó el colegio y con ello una serie de eventos que desencadenaron mi risa y mi estrés.

En marzo regresé, luego de dos años, al gimnasio porque este año no permitiría que el estrés acabara conmigo. Sin embargo el gimnasio generó un problema de frustración con el maravilloso step, objeto que estoy aprendiendo a dominar poco a poco.

En mayo cumplí 29 años y me decidí a viajar a Cusco antes de cumplir 30. Ni imaginaba que esa visita se adelantaría tanto. Este mes también recuperé a una amiga con la que este año hemos compartido mucho. Ella sabe que se le quiere y harto.

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Entre junio y julio tuve vacaciones por una gripe, la AH1N1. Todos los colegios paralizaron y se arruinó mi viaje de promoción. En estos días busqué a mis compañeras de colegio y ubiqué a varias. Finalmente tuvimos el ansiado reencuentro. Espero que no nos perdamos más.

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Fue en estos días, también, que empecé a crear y producto eso nació Aula de lenguaje. Proyecto que me llena de orgullo. Por insistencia de mi amiga Dally lo presenté a un concurso y resultó que gané.

Algo malo que sucedió entre estos días fue la reaparición de FAMCD (con sus tres nombres y dos apellidos). Con amenazas más y amenazas menos, sobreviví a esto.

En setiembre se lleva a cabo la premiación del concurso Maestro digital y resulto ganadora en dos categorías. El dinero me sirvió para hacer todos los pagos para mi licenciatura, además de mis 15 minutos de fama, con artículos en diarios y en Canal N… ¡Qué roche!

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Octubre llegó místico y grandioso, aquí me llevaron de viaje a Cusco. ¡Qué hermoso lugar! Qué feliz me sentí de ser peruana… Me enamoré de Cusco y prometí volver, pero vía los Caminos del Inca.

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Noviembre se volvió lúgubre, con una serie de hechos que me llevaron a ver que es cierto que el celo profesional existe, pero que este combinado con el afán de hacerte difícil la existencia, te puede lastimar. Me culparon de un video que nunca publiqué, lanzaron mis cosas a la basura, me ponían trabas para usar el auditorio, me culparon de no cerrar este como era debido, etc. Si a eso se agrega los arranques berrinchosos de la que fuera una de mis mejores alumnas y la pésima actitud del ente disociador, todo hizo que noviembre se convirtiera en un verdadero infierno y que las ganas de terminar el año aumentaran a mil. Gracias a la Municipalidad de Los Olivos vi un rayito de luz, ya que dieron un premio a mi trabajo en una ceremonia a la que no asistí porque en el amable colegio donde trabajaba, nunca me avisaron.

Llegó diciembre y las ganas de ser libre me invadían. Vi partir a dos promociones, cosa que me dio mucha tristeza, porque se me iban alumnos a los que quiero con el alma… Y de eso hablaré en otro post.

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En diciembre también me di cuenta de que la gente muestra y ve solo lo que quiere o conviene. Y de que una persona puede ser maravillosa conmigo, pero esa no es una regla universal. Me convenzo de cosas que no debo, será porque a veces preferimos engañarnos para sentirnos felices. Me di cuenta también de que no estoy libre de los celos, cosa de la que hablaré en otro post.

Los últimos segundos del año volví a comer mis 12 uvas, con la tímida convicción de que este será un año mejor. Necesito creérmelo y convencerme de ello. ¡Ojalá que pueda!

¡Cómo ataca mi salud, Essadlud!

El próximo año cumplo 30, exactamente un 31 de mayo. Llegar a cumplir 30 es algo que hace unos cuantos años se veía tan lejano. Parece que hubiera sido ayer que celebré en mi casa la llegada del 2000, el enigmático 2000, que todo el mundo señalaba como el fin de los tiempos y que para mí significó mucho, fue el año en que empecé a trabajar (por primera vez en mi vida), ese año empecé a incursionar en la Educación, mi mejor amiga a Canadá y me enamoré por primera vez. Cumplir 20 fue lo máximo.

Ahora, tan cerca de cumplir treinta, siento que el cuerpo me pasa factura por una ligera serie de desarreglos que hice durante mi adolescencia, tantas cosas heladas, alcohol, cigarros y acciones dañinas con mi sistema digestivo hacen que ahora mis visitas al seguro sean muy constantes.

El fin de semana pasado, el sábado para ser exacta estaba medio constipada y con ardor en la garganta, sin embargo ese día era el baby shower de mi Kathyta precisa y no podía dejar de ir, así que medio afiebrada fui a la celebración y tomé muchas cosas heladas. Lo sé, soy una irresponsable adulta. Como consecuencia el domingo estuve un poco peor, para rematar el lunes (día en el que no fui a trabajar) con los bronquios completamente cerrados. Como se podrá preveer, tuve que ir corriendo al seguro.

Entrada a Emergencia... ¡Horror!
Entrada a emergencia... ¡Horror!

Me pasé TODO el día, luchando por una nebulización que sea veía muy muy lejana.  Odio ir al seguro porque su sistema es una completa ridiculez, para que sea más claro, explico. Cada vez que necesito una nebulización, tengo que pasar por el triaje de Emergencia (área que generalmente está descongestionad), luego de que un doctor (o disque doctor) me oiga los pulmones y vea que en efecto tengo los bronquios congestionados, me envía una orden de nebulización. El problema con emergencia es el siguiente, que muchos asegurados que son ignorados en admisión y necesitan atención inmediata, van a Emergencia, porque ahí la atención es en el acto. Claro que solo brindan paliativos para determinados síntomas.

En vista de esto, ESSALUD ha puesto en marcha una “creativa solución”. Han creado un área, cuyo nombre no recuerdo, que es para la atención inmediata; pero antes, debes pasar por triaje también. Es decir que los doctores que atendían triaje (todas las veces que he ido eran tres o cuatro) ahora han sido divididos en estas dos áreas. Consecuencia, el día lunes que fui al seguro había una cola interminable.

La cola de las mil horas...
La cola de las mil horas...

Una hora de cola más tarde, solo habían pasado cuatro personas. Y yo, seguía necesitando una nebulización, una simple nebulización. Obviamente me quejé. Fui a la Defensoría del Asegurado, buscando que alguien coherente y racional, me explique por qué hacer una cola de cuatro horas aproximadamente (simple regla de tres) para que el doctor me vea y me diga, nebulización, si yo sé que es eso. Solo es escribir en un papel cuántas necesito, porque el medicamento es el mismo de toda la vida. Es más, estoy segura de que me van a mandar tres. Siempre mandan tres.

Como estaba fiebrada, cansada, sin capacidad completa para poder respirar y con mis ojos inundados de lágrimas, me atendieron, y así logré salir del seguro a la 1 de la tarde, desde las 7 de la mañana. Aunque no lo crean, todo un logro.

¿Por qué el Estado juega de esa manera con la salud de los peruanos? Ahora pensando y renegando por el trato de ese día me pongo a pensar en eso. ¿Es que la gente que trabaja en el Estado es tan estúpida? Sé que una nebulización NO ES UNA EMERGENCIA (salvo excepciones), cosa que me repetían a cada instante. Soy una profesional inteligente, sé que no es una emergencia, pero porque …ERDA, si no es emergencia tengo que ir a emergencia para que me deriven a inyectables. Vivo en el Callao, hay mucha gente con requerimientos de nebulizaciones. ¿Es tan difícil crear un área de nebulizaciones? Si no quieren perder en el tiempo en Emergencia ¿por qué me envían ahí? Es ilógico.

Ayer, por culpa de que una atolondrada chica de mantenimiento del gimnasio Gold’s Gym de San Miguel, a la que pedí que apagara el aire acondicionado que estaba de mi lado porque todo el aire me daba en la cara y el cuello, se olvidara de hacerlos, terminé mi clase con Ivon, con los bronquios congestionados. Cruzó por mi mente, la loca idea de ir al seguro, pero nik… Al seguro no vuelvo a ir es fiestas. Usaré mi ventolín y cruzaré los dedos para que mis bronquios no me vuelvan a joder hasta el próximo invierno.

Al igual que Dante (Alighieri), creo que he llegado a la mitad del camino de mi vida y mi imperfecto cuerpo necesita una aceitada URGENTE. Máquina de michi, si tuviera factura, exigiría la garantía.

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¡Finalmente, nebulizándome!

Bridget Jones… ¡Te amo!

Es domingo son las 12:45 del día  y no tengo conexión a Internet (Telefónica de….).

Aprovechando este día sin Internet me he lanzado sobre mi cama a ver televisión, gracias a Dios que tengo cable, si no estaría condenada a ver la enésima repetición de Rambo o algo similar.

Haciendo zapping me encuentro con la que es de lejos mi película favorita: El diario de Bridget Jones, y para mi suerte, están pasando las dos películas seguidas.

Recuerdo la primera vez que vi esta película, fue en el cine Planet del centro de Lina (por demás mi sala favorita) y en compañía de la que es ese entonces era mi amiga de cine: Silvia.

Ambas teníamos 22 ó 23 años, dato que no recuerdo con exactitud, pero sí recuerdo que la película nos impactó en extremo, y es que ambas nos sentimos identificadas con esta mujer, un tipo de antiheroína para todas las mujeres solteras que se pasan la vida buscando el amor.

Bridget Jones es una mujer de 33, con sobrepeso, facilidad para hacer el ridículo y como la mayoría de mujeres que conozco, dueña de una gran inseguridad, y en eso me incluyo.

Ahora, muchos años después no puedo evitar preguntarme, ¿por qué la mayoría de las mujeres somos tan inseguras? Recuerdo que en uno de los colegios en que trabajé, tuve una alumna que era demasiado hermosa: castaña, ojos verdes enormes, pestañas más grandes aún, con una cara de muñeca y cuerpo de modelo brasileña; no recuerdo su nombre, pero recuerdo que su enamorado era una chico simplón, que la engañaba (todo el colegio lo sabía) las veces que le daba la gana. Cuando le pregunté por qué soportaba una relación de ese tipo, si ella podía estar con el chico que quisiera, su respuesta me sorprendió: Estoy con él porque sé que me quiere a pesar de todo, y porque para él no soy tan perfecta como todos creen. Si busco otro chico lo más probable es que se acerque a mí solo por mi físico y yo no quiero que me quieran porque soy bonita, si no por lo que soy.

Y pensar que la mayoría de mujeres vamos al gimnasio, nos maquillamos, hacemos dietas y nos vestimos para vernos más lindas, para los demás; porque seamos sinceras, eso de “lo hago solo por mí” es solo un 50% del verdadero motivo. Salvo extrañas excepciones.

Bridget Jones es una mujer insegura que a pesar de eso busca ser feliz y el destino la recompensa con una maravilloso Mark Darcy, porque quién puede decir que Mark Darcy no es maravilloso: alto, apuesto, profesional, educado, maduro, serio y que la quiere “tal como es” (Just as you are); pero este hombre maravilloso, también la hace sentir insegura, ¿por qué? Porque la inseguridad es algo personal, porque somos nosotras las que decidimos ser inseguras, porque si somos inseguras es porque nos da la reverenda gana.

Es cierto que todas queremos que nos quiera, porque es lindo enamorarse, y es mejor aún sentirse amada, pero a veces el miedo al fracaso es más grande y más aterrador aún el sentirnos lastimados. He descubierto que a veces no somos capaces de decir exactamente lo que sentimos y nos callamos esperando a que el otro lo intuya, sin embargo lo más probable es que eso no pase o si es que sucede, se interprete algo completamente contrario a lo que intentamos demostrar.

A veces el temor nos hace actuar de maneras insospechadas y nos hace tomar decisiones que en el fondo no queremos, que nos llevan indudablemente a un final que no es el deseado.

Esto me hace recordar una rima de Bécquer:

«Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y enjuagó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: «¿Por qué callé aquel día?»
y ella dirá: «¿Por qué no lloré yo?»

En la película, Bridget ante la inseguridad que le ocasiona la presencia de una mujer más joven y hermosa que ella; y un Mark Darcy que no le demuestra que la quiere, de la manera que ella desea, rompe con él y se sume en la depresión, lo que la llevará a viajar con Daniel Cleaver (que es el típico estereotipo masculino que en algún momento comentaré), quien no la quiere ni la defiende en lo absoluto, para terminar encerrada en prisión, de donde la sacara el amor de su vida Mark Darcy, porque los caballeros aún existen, claro que sin caballos y espadas.

Si conseguimos a alguien que nos quiere tal como somos, que nos respeta, nos defiende y que soporta nuestras extravagancias y ridiculeces (que todas sin excepción poseemos), es muy probable que nos encontremos cerca del Mark Darcy que todas deseamos, porque seamos sinceras, podemos divertirnos con todos los Daniel Cleaver que queramos, pero al final nos quedamos con Mark.

Y es que los chicos malos son divertidos, pero familia, solo con los buenos…

Quiero uno exactamente igual...
Quiero uno exactamente igual...

PD: Si tú mi joven y querido(a) lector(a) no entiendes de qué cosa estoy hablando, te recomiendo que veas las dos películas de Bridget Jones, definitivamente insustituiblemente divertidas.

Pedrito y el lobo…

Cuando era niña, un cuento que llamó mi atención fue Pedrito y el lobo. Probablemente muchos de ustedes hayan tenido la oportunidad de leerlo; esta es la historia de un niño que se burlaba de los pastores de su comarca, pidiendo auxilio por la presencia de un lobo ausente. Cuando el lobo apareció en vivo y en directo, él pidió auxilio, pero nadie acudió en su ayuda. Finalmente, como sospecharán, el lobo se comió a Pedrito. FIN.

Con cuántos Pedritos (as) nos habremos encontrado en nuestra vida, que nos han mentido descaradamente, hasta que sus palabras se vuelven nulas o lo que es peor aún, con cuántos Pedritos(as) “pirateados” nos habremos cruzado, ese espécimen extraño que creímos oveja, pero en verdad era lobo(a). Como verán un dicho que relaciono con la historia de Pedrito es la del “lobo disfrazado de oveja”.

En estas últimas semanas he sido testigo de la transformación de una “supuesta oveja” en lobo malo. De esos lobos que te muestran las fauces con la única finalidad de comerte por entero, en este caso destruir tu imagen y lanzarla por los suelos, mezclando el engaño con la manipulación, los celos, para así aprovecharse del amor de otros.

Estamos tan ansiosos de amar que a veces confundimos ovejas con lobos(as) y nos creemos sus mentiras, corremos cuando gritan “LOBO” y al ver que se burlan en nuestras caras, pensamos que algún día cambiarán, que seremos capaces de lograr que este lobo(a) en verdad se convierta en oveja e insistimos en dar oportunidades cuando no las merecen, pero aún así masoquistas seguimos sembrando en terreno yerto.

Este año que mi corazón ha decidido tomarse unas largas vacaciones puedo ver las cosas con mayor objetividad, y solo me queda decirte a ti (que sabes muy bien quién eres) que los lobos(as) no cambian, no se convierten en ovejas y que lo más probable es que si oyes a Pedrito pedir ayuda, quizá te acerques a auxiliar al mismísimo lobo que está a la espera de comerte por entero, de tragarse tu autoestima, destruir tu amor propio, quitarte la alegría, absorber lo mejor de ti y que no te extrañe que cuando ya no tengas nada más que dar, te bote en el oscuro callejón del olvido.

Lobo malo, Pedrito mentiroso, oveja disfrazada… En general, todos representan lo mismo para mí: persona que se sabe amada y que se aprovecha egoístamente de este afecto para hacer con el ser amado lo que le dé la regalada gana. Pero cuídate, cuídate de poner en evidencia su disfraz, en mostrar una sombra de su verdadera careta o tirar al suelo su muy bien armado teatro… Cuídate porque soplará y soplará hasta tirar tu puerta por los suelos y te obligará a comer la manzana envenenada, para que te piques el dedo con el torno que te convertirá en sapo para dormir los próximos cien años….

Creo que para cuentos de hadas… ¡Es demasiado!