La primera vez que vi a Daniela fue como la huella oscura de una ecografía que se realizó mi hermana en el cuarto mes de su embarazo. Era apenas una minúscula manchita, pero incluso desde antes que fuera concebida supe que sería alguien grandioso en mi vida.
Al ver que la posibilidad de ser madre se hace más lejana a medida que pasan los años, una sobrinita cubre mi necesidad de dar amor a una pequeña extensión de mí y por ahora, junto con mi madre, ocupan la prioridad en mi vida..
Mi pollito, como la llamo, es una niña tan llena de vida y energía que a veces se nos hace difícil, a todos en casa, seguirle el paso. Tiene una sonrisa que todo lo ilumina y una carita tan dulce que hace imposible enojarse con ella por mucho tiempo, en esto probablemente se parece a todos los niños, pero mi sobrina es excepcional.
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