¡Cómo ataca mi salud, Essadlud!

El próximo año cumplo 30, exactamente un 31 de mayo. Llegar a cumplir 30 es algo que hace unos cuantos años se veía tan lejano. Parece que hubiera sido ayer que celebré en mi casa la llegada del 2000, el enigmático 2000, que todo el mundo señalaba como el fin de los tiempos y que para mí significó mucho, fue el año en que empecé a trabajar (por primera vez en mi vida), ese año empecé a incursionar en la Educación, mi mejor amiga a Canadá y me enamoré por primera vez. Cumplir 20 fue lo máximo.

Ahora, tan cerca de cumplir treinta, siento que el cuerpo me pasa factura por una ligera serie de desarreglos que hice durante mi adolescencia, tantas cosas heladas, alcohol, cigarros y acciones dañinas con mi sistema digestivo hacen que ahora mis visitas al seguro sean muy constantes.

El fin de semana pasado, el sábado para ser exacta estaba medio constipada y con ardor en la garganta, sin embargo ese día era el baby shower de mi Kathyta precisa y no podía dejar de ir, así que medio afiebrada fui a la celebración y tomé muchas cosas heladas. Lo sé, soy una irresponsable adulta. Como consecuencia el domingo estuve un poco peor, para rematar el lunes (día en el que no fui a trabajar) con los bronquios completamente cerrados. Como se podrá preveer, tuve que ir corriendo al seguro.

Entrada a Emergencia... ¡Horror!
Entrada a emergencia... ¡Horror!

Me pasé TODO el día, luchando por una nebulización que sea veía muy muy lejana.  Odio ir al seguro porque su sistema es una completa ridiculez, para que sea más claro, explico. Cada vez que necesito una nebulización, tengo que pasar por el triaje de Emergencia (área que generalmente está descongestionad), luego de que un doctor (o disque doctor) me oiga los pulmones y vea que en efecto tengo los bronquios congestionados, me envía una orden de nebulización. El problema con emergencia es el siguiente, que muchos asegurados que son ignorados en admisión y necesitan atención inmediata, van a Emergencia, porque ahí la atención es en el acto. Claro que solo brindan paliativos para determinados síntomas.

En vista de esto, ESSALUD ha puesto en marcha una “creativa solución”. Han creado un área, cuyo nombre no recuerdo, que es para la atención inmediata; pero antes, debes pasar por triaje también. Es decir que los doctores que atendían triaje (todas las veces que he ido eran tres o cuatro) ahora han sido divididos en estas dos áreas. Consecuencia, el día lunes que fui al seguro había una cola interminable.

La cola de las mil horas...
La cola de las mil horas...

Una hora de cola más tarde, solo habían pasado cuatro personas. Y yo, seguía necesitando una nebulización, una simple nebulización. Obviamente me quejé. Fui a la Defensoría del Asegurado, buscando que alguien coherente y racional, me explique por qué hacer una cola de cuatro horas aproximadamente (simple regla de tres) para que el doctor me vea y me diga, nebulización, si yo sé que es eso. Solo es escribir en un papel cuántas necesito, porque el medicamento es el mismo de toda la vida. Es más, estoy segura de que me van a mandar tres. Siempre mandan tres.

Como estaba fiebrada, cansada, sin capacidad completa para poder respirar y con mis ojos inundados de lágrimas, me atendieron, y así logré salir del seguro a la 1 de la tarde, desde las 7 de la mañana. Aunque no lo crean, todo un logro.

¿Por qué el Estado juega de esa manera con la salud de los peruanos? Ahora pensando y renegando por el trato de ese día me pongo a pensar en eso. ¿Es que la gente que trabaja en el Estado es tan estúpida? Sé que una nebulización NO ES UNA EMERGENCIA (salvo excepciones), cosa que me repetían a cada instante. Soy una profesional inteligente, sé que no es una emergencia, pero porque …ERDA, si no es emergencia tengo que ir a emergencia para que me deriven a inyectables. Vivo en el Callao, hay mucha gente con requerimientos de nebulizaciones. ¿Es tan difícil crear un área de nebulizaciones? Si no quieren perder en el tiempo en Emergencia ¿por qué me envían ahí? Es ilógico.

Ayer, por culpa de que una atolondrada chica de mantenimiento del gimnasio Gold’s Gym de San Miguel, a la que pedí que apagara el aire acondicionado que estaba de mi lado porque todo el aire me daba en la cara y el cuello, se olvidara de hacerlos, terminé mi clase con Ivon, con los bronquios congestionados. Cruzó por mi mente, la loca idea de ir al seguro, pero nik… Al seguro no vuelvo a ir es fiestas. Usaré mi ventolín y cruzaré los dedos para que mis bronquios no me vuelvan a joder hasta el próximo invierno.

Al igual que Dante (Alighieri), creo que he llegado a la mitad del camino de mi vida y mi imperfecto cuerpo necesita una aceitada URGENTE. Máquina de michi, si tuviera factura, exigiría la garantía.

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¡Finalmente, nebulizándome!