Hoy se celebró el día del maestro en el centro educativo donde vengo laborando ya seis años. Todos estaban emocionados, porque según me dijeron, el año pasado que fueron al mismo local se divirtieron a morir. Así que este año prometía, sin embargo yo estaba más interesada en la actuación que por ser tutora de quinto de secundaria, me involucraba de una u otra manera.
La actuación, si bien no salió como esperaba porque el audio era terrible, la participación de mis chicos fue divertida… Creo que a los profesores les gustó que los sacaran a bailar, que les pusieran música divertida y que les dieran cotillón, en un intento por hacer algo parecido a la hora loca. Cuando llegó la hora de partir al local, todos mis colegas se habían ido y me sentí fuertemente tentada a no asistir al evento, no tenía muchas ganas, además tenía la excusa perfecta… No conocía el local y como me quedé sola… Sin embargo recordé lo que un alumno me dijo: «Como pagué mi cuota, espero que se divierta» (jejeje… Materialista)
Tomé un taxi y me dirigí al lugar en cuestión y desde el comienzo me desagradó… Habrían más de 400 personas (¿y dónde está la prevención por la gripe AH1N1?), pero el ruido excesivo hizo que en primera me doliera la cabeza. Entré y salí, lamentándome haber ido, sin embargo decidí darle una oportunidad al evento, que por cierto estaba divertido, sin embargo no me sentía cómoda.
Cómo extraño aquellas reuniones casi familiares que teníamos en el colegio, cuando nos sentábamos todos, comíamos y compartíamos como si fuéramos una familia… ¿Es que es necesario ir a un local tan ruidoso para sentirnos bien? Ir a ese local implicaba que otros miembros del colegio no participaran de la celebración… Cuando hacíamos el evento en el colegio participaban todos, incluyendo los amables señores de mantenimiento.
Me terminé el pollo a la brasa y con el amargo sabor de un sorbo de cerveza, me retiré a mi casa, señalando el terrible dolor de cabeza y el agudo pitido que sentía en el oído. Es que a mis 29 se me vienen todos los achaques encima. No puedo evitar preguntarme ¿qué está mla conmigo? ¿Es que acaso me estoy volviendo una vieja o solo más tradicional? Lo meditaré mientra veo el fin de termporada de Grey’s Anatomy.





