«No hay dos palabras más dañinas en el español que BUEN TRABAJO» (Terence Fletcher – Whiplash).
Hace un par de días vi Whiplash, después de que una querida amiga me hiciera prometer que la vería, pues estaba segura que me gustaría. No se equivocó. No pasaron ni 15 minutos para estar totalmente de acuerdo con el Óscar ganado por J.K. Simmons. Una gran historia, por lo que les recomiendo verla.
Algo que me gustó mucho es que me hizo analizar el rol que tenemos aquellos que formamos personas, aquellos que nos dedicamos de una u otro manera a la docencia.
Siempre me he considerado una maestra exigente, pues me opongo a aceptar la mediocridad, pero he sido condescendiente con quien lo necesitaba e incluso hasta un nivel casi maternal.
El personaje de Simmons expresa una filosofía de excelencia que ha llamado profundamente mi atención y ha hecho que me analice a mí misma, como estudiante. ¿Es que acaso no nos enseña más quien nos exige al máximo? ¿No extraemos lo mejor de nosotros mismos cuando nos encontramos sin salida? «Presiono a a gente más allá de lo que se espera de ella», dice Terence Fletcher, un maestro tan temido como requerido, quien está convencido de que el verdadero talento no se dará por vencido nunca y buscará la perfección, aun a costa del daño personal, lo que se evidencia en la relación con su pupilo, quien no se detendrá aunque le sangren las manos. Una relación medio sádica, pero llena de respeto y admiración, mutua. Sigue leyendo «Empujar hasta el límite»


Mi asunto con la religión es un tanto particular. Tengo la convicción de que Dios existe, que está en todos lados y que escucha, aunque a veces demora, cada cosa que he tenido que decirle en algún momento; sin embargo, no considero necesario estar en una capilla, iglesia, templo o como quieran llamarle, para sentir su presencia. Por eso, me irrita, fastidia, aburre que me insistan con el tema de los domingos, de ir a misa o de reiterarme la importancia de Dios en mi vida, porque eso YA LO SÉ. Es más, considero que la fe en la existencia de un padre bondadoso que observa y guía cada unos de nuestros pasos nos brinda la esperanza de un mañana. La teoría no la sé a precisión, no conozco sobre sacramentos, himnos o mandamientos, pero estoy convencida de que mi Padre quiere que sea feliz, bondadosa y que no haga daño a nadie; y Él que sabe todo lo que hay en mi corazón, sabe que me esfuerzo por actuar de la mejor manera que puedo, aunque a veces, no parezca.