Con voz, pero sin habla

Hoy cumplo 35 años y si bien debiera escribir sobre reflexiones a la mitad del camino de mi vida, quiero escribir sobre un tema, que en este año en particular, me ha sensibilizado en extremo.

Gracias al curso de Neuropsicología que llevo como parte de la maestría que vengo cursando, mi profesora, la Dra. Rado nos presentó a dos pacientes: Santiago y don Julio. Ambos están casados, tienen hijos; ambos trabajaban para salir adelante; ambos llevaban vidas normales hasta que su cerebro se vio lastimado por diferentes motivos. Ambos tiene afasia.

Santiago, procedente de Huaraz,  era joyero. Un día viajando al norte, el bus en el que se trasladaba se accidentó y el quedó inconsciente, a causa del trauma encéfalo craneano que sufrió. Cuando despertó tenía una placa de metal y 50 puntos en el lado derecho de su cerebro. Estaba vivo, pero no podía hablar. Fue un momento aterrador para él.  El trauma que sufrió Santiago afectó el centro del lenguaje, que en la mayoría de nosotros se encuentra en nuestro lóbulo izquierdo, pero en Santiago este se encuentra en el lado contrario; por eso es que el trauma afectó directamente su producción. Con terapia de por medio, Santiago ya puede hablar, pero no estructura bien sus expresiones, no conecta las palabras. Ha tenido que aprender a escribir, a hablar y con más terapia podría mejorar su capacidad expresiva; sin embargo, no volverá a trabajar como joyero, pues el lado izquierdo de su cuerpo ha dejado secuelas en su pierna, brazo y mano, lo que para una persona zurda lo imposibilita de cualquier actividad. Sigue leyendo «Con voz, pero sin habla»

Empujar hasta el límite

«No hay dos palabras más dañinas en el español que BUEN TRABAJO» (Terence Fletcher – Whiplash).

Hace un par de días vi Whiplash, después de que una querida amiga me hiciera prometer que la vería, pues estaba segura que me gustaría. No se equivocó. No pasaron ni 15 minutos para estar totalmente de acuerdo con el Óscar ganado por J.K. Simmons. Una gran historia, por lo que les recomiendo verla.

Algo que me gustó mucho es que me hizo analizar el rol que tenemos aquellos que formamos personas, aquellos que nos dedicamos de una u otro manera a la docencia.

Siempre me he considerado una maestra exigente, pues me opongo a aceptar la mediocridad, pero he sido condescendiente con quien lo necesitaba e incluso hasta un nivel casi maternal.

El personaje de Simmons expresa una filosofía de excelencia que ha llamado profundamente mi atención y ha hecho que me analice a mí misma, como estudiante. ¿Es que acaso no nos enseña más quien nos exige al máximo? ¿No extraemos lo mejor de nosotros mismos cuando nos encontramos sin salida? «Presiono a a gente más allá de lo que se espera de ella», dice Terence Fletcher, un maestro tan temido como requerido, quien está convencido de que el verdadero talento no se dará por vencido nunca y buscará la perfección, aun a costa del daño personal, lo que se evidencia en la relación con su pupilo, quien no se detendrá aunque le sangren las manos. Una relación medio sádica, pero llena de respeto y admiración, mutua. Sigue leyendo «Empujar hasta el límite»

Boicoteo emocional

La opinión de los demás sobre ti no tiene que volverse tu realidad.

Desde pequeños pasamos gran parte del tiempo escuchando aquello que hacemos mal : si duermes mucho, eres ocioso; si tomas más tiempo del programado en hacer una u otra cosa, eres lento; si cometes un error, eres torpe; si preguntas el porqué de algunas afirmaciones, eres malcriado y si desarmar las cosas, un destructor. Así, nos pasamos el mejor momento de aprendizaje que tenemos en nuestra vida, aprendiendo que somos unos buenos para nada y que no merecemos reconocimiento por todo lo bueno que hacemos, pues los errores pesan mucho más; y como es lógico, nos pasamos la vida buscando el reconocimiento de quienes nos convencieron que no lo merecíamos, por diversos motivos, algunos más dañinos que otros. Sigue leyendo «Boicoteo emocional»

¿Lo ves?

Como nunca, hoy se me dio por escuchar música romántica… Me parece extraño como así, sin motivo aparente, mi ánimo se puso melancólico y me pidió a gritos, música corta venas y la elección para este estado de sufrimiento autoinflingido fue Alejandro Sanz.

Tras pasar por varios de sus éxitos más conocidos como «Y si fuera ella», «Mi soledad y yo», «Siempre es de noche», entre otros; me quedé prendida de una canción que en su momento fue una de mis favoritas: «¿Lo ves?» La letra me parece triste, pero real.

Es posible que cuando uno ama se olvide de sí mismo y pueda incluso mentirse para sentir un poco de alivio y no ver la realidad. A veces queremos convencernos de que es amor, aquello que en el fondo sabemos es fugaz, pues se apoya en una emoción efímera, en la pasión del momento, en una necesidad hormonal; pero a veces, es tan necesario sentirnos amados que, a pesar, de saber que vamos a perder lo damos todo o, al menos, nos convencemos de que es así.

Finalmente, somos solo dos extraños más que van quedándose detrás.

[youtube=://www.youtube.com/watch?v=Cm6idtZw-Fc&w=420&h=315]

 

Cosas que a una se le ocurren cuando está en la oficina varias horas después de su hora de salida.

 

MADRE VALIENTE

Es tan difícil encerrar en una frase todo lo que quisiera poder decir sobre la persona a la que le dedico este post, que solo se me ocurrió decirle MADRE VALIENTE.

Cada vez que la oía hablar de su hijo se le iluminaba el rostro, era como si la fuerza misma del amor la hiciera brillar y esto no tiene nada que ver con su personalidad amigable, sonriente y su siempre buen sentido del humor, ella brillaba porque hablaba de lo que más ama en este mundo: SU HIJO.

La enfermedad que tuvo que enfrentar con él, cómo estuvo al lado de su pequeño (que ahora tiene más de 20), llenándolo de ánimo, cubriéndolo con su amor, dándole esperanzas (aunque sola, lloraba desconsolada y en silencio), cada vez que tuvo que dar todo de sí para ver sonreír a su hijo, cada palabra de aliento, cada mirada, toda su energía vital… Todo esto, que incluso asegura es insuficiente, me hace confirmar que, Martita, eres no solo una gran mujer, sino también una espectacular madre y te admiro y respeto mucho por eso, aunque, a veces, solo a veces, eso no se note. Sigue leyendo «MADRE VALIENTE»