Hoy cumplo 35 años y si bien debiera escribir sobre reflexiones a la mitad del camino de mi vida, quiero escribir sobre un tema, que en este año en particular, me ha sensibilizado en extremo.
Gracias al curso de Neuropsicología que llevo como parte de la maestría que vengo cursando, mi profesora, la Dra. Rado nos presentó a dos pacientes: Santiago y don Julio. Ambos están casados, tienen hijos; ambos trabajaban para salir adelante; ambos llevaban vidas normales hasta que su cerebro se vio lastimado por diferentes motivos. Ambos tiene afasia.
Santiago, procedente de Huaraz, era joyero. Un día viajando al norte, el bus en el que se trasladaba se accidentó y el quedó inconsciente, a causa del trauma encéfalo craneano que sufrió. Cuando despertó tenía una placa de metal y 50 puntos en el lado derecho de su cerebro. Estaba vivo, pero no podía hablar. Fue un momento aterrador para él. El trauma que sufrió Santiago afectó el centro del lenguaje, que en la mayoría de nosotros se encuentra en nuestro lóbulo izquierdo, pero en Santiago este se encuentra en el lado contrario; por eso es que el trauma afectó directamente su producción. Con terapia de por medio, Santiago ya puede hablar, pero no estructura bien sus expresiones, no conecta las palabras. Ha tenido que aprender a escribir, a hablar y con más terapia podría mejorar su capacidad expresiva; sin embargo, no volverá a trabajar como joyero, pues el lado izquierdo de su cuerpo ha dejado secuelas en su pierna, brazo y mano, lo que para una persona zurda lo imposibilita de cualquier actividad. Sigue leyendo «Con voz, pero sin habla»
