MENTIROSOS PATOLÓGICOS (II)

Hoy me siento triste y cansada, tal vez porque solo he dormido cuatro horas por quedarme tomando whisky en Del Carajo hasta pasadas las tres, pero la verdad es que hoy estoy triste porque me encuentro en un conflicto existencial: conozco a una persona mentirosa que me cae bien y a quien por motivos de gustos afines, tengo que ver de manera frecuente; sin embargo, por no soportar a mentiros@s, cuando pienso en sus mentira, me da cólera y reniego, y no l@ soport@.  No sé qué hacer… Al menos hasta ahora.

A pesar de este conflicto, me he puesto a preguntar por qué existen personas que encuentran en la mentira la salida más fácil para sus problemas, y se les hace tan fácil mentir que ni siquiera se toman la molestia de pensar en crear una mentira con un poco de inteligencia. Es tan fácil descubrirl@s y tan estúpidamente ingenu@s son que se terminan poniendo en evidencia, así no solo quedan como mentiros@s sino que además IDIOTAS.

Recuerdo que cuando era niña, mentía y debo haberlo hecho hasta ya entrada en la juventud; no recuerdo exactamente cuál fue el hecho que me hizo intentar ser más sincera, pero sé que lo que haya ocurrido me hace intolerante a los mentiros@s, por eso una de las cosas que siempre pido, incluso a mis alumnos es que no me mientan. LO ODIO.

No soporto a l@s mentiros@as porque no son sinceros y quien no lo es, no puede ser un amigo leal. Cómo compartir parte de tu vida con alguien que miente de manera constante, si nunca sabrás cuándo es honest@. ¡Qué fea sensación de ansiedad! Sigue leyendo «MENTIROSOS PATOLÓGICOS (II)»

SIMPLEMENTE ENFERMEDAD

Un malestar general, dolor de cabeza y algo de fiebre invadieron mi cuerpo, desde la mañana de ayer. Asumo que algún virus extraño me invadió mientras me transportaba al trabajo, pues fue ahí donde empecé a sentirme alicaída. Y así estuve, adolorida, fastidiada y quejumbrosa hasta que un gentil farmacólogo de FASA me dio un par de pastillas que hicieron que me despertara ya mejor. Sin embargo, aún así, no he ido a trabajar hoy.

Como ya es mi costumbre, desde un tiempo a esta parte, veo telenovelas y en las dos que me distraen vi algo común, la presencia de la enfermedad que consume, agrieta y atormenta el alma; esa enfermedad que hace que nos convirtamos en personas que no queremos y nos hace actuar como anormales; esa enfermedad de la que se cuidan, o al menos lo intentan, solo aquellos que han sido destruidos por ella y que aprendieron a blindarse contra su influencia, maligna para algunos, celestial para otros. Me refiero al AMOR, pues como dijo Calamaro: Tu amor es mi enfermedad.

¿Por qué el amor a veces nos vuelve estúpidos? A veces se siente como estar afiebrado y somnoliento, como si todo pasara en cámara lenta y no supieras bien lo que dices o te dicen. Te vuelves ciego, sordo y a veces mudo, ves lo que quieres, oyes lo que te da la gana y no reaccionas como deberías. Dejas que te humillen, te griten y comparen, y no sabes por qué, pero confías en que algún día cambiará y que lo hará por ti. Eso, no existe. Te pareces a Mimi de Luna de hiel, película altamente recomendable que impactó a mi amiga Katié. Vela y sabrás a qué me refiero.

Magistral, Luna de hiel

Sigue leyendo «SIMPLEMENTE ENFERMEDAD»

¿Los amigos de mis amigas son mis amigos?

En pleno siglo XXI es inevitable conocer a “los otros” u “otras”, aquellos intrusos que se insertan en el círculo amical de tus amistades más cercanas, y no solo nos limitamos a verlos, noooo; también investigamos, leemos, escudriñamos y averiguamos defectos, virtudes, vicios entre otros de esos seres que nos quitan la atención de tus preciados amigos. Claro, esto es si eres un loco posesivo que no sabes compartir y es que a veces olvidamos que el afecto no se comparte, se multiplica.

Personalmente siempre me ha causado temor conocer a las amistades de mis amigas, sobre todo cuando se pinta a susodicho o susodicha como: “es lo máximo”, “relinda”, “ingeniosísimo”, “sapientísimo”, “divertidisima” y todos los adjetivos es grado superlativo que puedan imaginar, y claro, aunque esto solo sea una exageración, a veces genera temor por verte menos que aquel o aquella a quien TIENES que conocer.

He tenido dos experiencias de este tipo, una negativa y otra positiva, en donde yo he sido la presentada y una en donde yo he presentado.

1. Un día mi amiga D decidió presentarme a su “queridísima” amiga L. Todo hacia presagiar que nos llevaríamos bien; sin embargo, el día en que la conocí sufrí un accidente por bajarme en el paradero donde la amiga mía, había decidido ir a pasear con su estimada. No solo estaba herida, enojada y avergonzada, sino que además ante el mutismo de la señorita, no supe qué decir ni cómo actuar, en conclusión me terminó cayendo mal.

Mi amiga insistió en juntarnos, recuerdo para jugar bowling, Fui y terminé fumando sola, fuera del local porque el rostro de incomodidad tan obvio (aunque se diga que no), hizo que prefiriera verle la cara al vendedor de chiclé. Ese fue el último intento y desde ese día, muy atinada D decidió no volver a mencionar el asunto.

2. Cuando mi amiga R estuvo en Lima quisimos visitar el lugar más salsero del Callao, La Ley. El día elegido fue un 29 de julio (¿o fue 28?) y para esto tenía pasar por su casa. Cuando mencionó que iba a invitar a una amiga que era “rechévere”, “su mana”, “graciosísima” y “divertidísima”, el recuerdo pasado me hizo, de por sí, sentirme incómoda; sin embargo a mi R no podía decirle que no y así fue como conocí a la otra R, linda mujer… Súper sencilla y gentil que no dudo en maquillarme, sin inconveniente y con la que he tenido el gustazo de salir, ahora que mi R se fue.

Me comentó el otro día que cuando me conoció le dio qué pensar que me fuera de la salsoteca cansada y aburrida… Lo que R desconocía es que ODIO LA SALSA. ¿Para qué fui? Lo que hace una por una amiga. Jejeje.

DSC06277 Gracias Chío por presentarme a tu Chío. ¡Lo máximo!

Sigue leyendo «¿Los amigos de mis amigas son mis amigos?»