Ebria de mar… Divagaciones

He pasado los últimos tres días y sus dos noches frente al mar. Durante el día podía sentir su brisa, con solo dar unos pasos fuera de mi habitación; y por la noche su sonido fue tan cercano que la invitación a visitarlo fue constante.

Hoy salí a caminar por sus orillas por última vez – al menos en lo que queda de mi visita a Ecuador– y no me importó que estuviera lloviendo. El agua cálida me relajó por completo y más aún cuando me topé con una cosita extraordinaria. Ahí en la arena, moviéndose camino al mar se hallaba  una tortuga bebé. Estaba inmóvil, hasta creí que estaba muerta, pero no; estaba camino a la orilla, para seguir con su destino. ¿Habrá perdido el camino? ¿Habrá sido la última en salir de su cascarón y la habrán dejado sola? No sé… Pero fue mágico para mí, tener una entre mis manos.

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