No, no es un error…

Me considero muy conservadora con respecto a algunos temas emocionales. Si estás con alguien a quien quieres, respétalo; no le saques la vuelta y si lo haces, porque eres una bestia porque no puedes aguantarte, hazlo muy lejos de tu amad@, porque no imagino otra cosa más terrible que añadir adjetivos como probrecit@ o  ingenu@ al mal ganado cachud@. Si tienes a tu lado a una persona a la que estimas, no le mientas, no hables a sus espaldas y no te hagas la víctima con otros, porque lo único que haces es dejarl@ mal parad@. En conclusión, mi filosofía se resume en algo muy sencillo, LLEVA TU VIDA LIBRE SIN PERJUDICAR A LOS DEMÁS.

No lastimar a otros, a veces es una misión titánica. En mi caso, aparentemente soy una persona que lástima sin compasión a los que están a su lado. Como alguna vez alguien me dijo, golpeo y golpeo sin piedad y no me doy cuenta del daño que hago. Es que, es eso… NO ME DOY CUENTA. Porque una torcedura esquiva de mirada a mí me duele, me quedo pensando, pero me canso de hacerlo y al toque se me olvida. Sigo adelante.

Cuando cometo errores, los asumo, si se puede solucionar, lo hago; y si no, ¿qué carajos quieren que haga?, ¿que recorra las siete iglesias de rodillas para demostrar que estoy arrepentida? Ni en la época de Cristo. Lamentablemente existe en este mundo personas con las que no compartimos criterios valorativos similares y que a todo aquello que sea distinto, simplemente lo señalamos, lo juzgamos y condenamos. MAL POR TI SI ERES ASÍ. Sigue leyendo «No, no es un error…»