Navidad, navidad, mágica navidad…

♪♫Navidad, navidad, blanca navidad, es un día de alegría y felicidad♪♫

Me encanta la navidad, es un día en que la bondad irradía por montones y en donde el amor llena cada uno de los corazones. Me gusta la emoción que me genera tener que buscar el regalo para mi sobrina y mi mami, compartir con mis amigas y con las personas que quiero.

Me gustaría que mi familia fuera más grande y no solo la familia del Chavo, pero estoy segura de que con el tiempo eso irá cambiando (espero emparentarme con alguien que tenga 9 hermanos mínimo); las luces, el arbolito, los fuegos artificiales, en general, me gusta todo, todo.

Ayer, tras salir de una exquisita clase de step, caminé un par de cuadras buscando el viejito que me vende incienso para darle el panetón que le había comprado, y en el camino me encontré con personas que compartían con otros algunos presentes o pequeños detalles como un panetón. La sonrisa de los niños, la ilusión que emanaba de ellos no tiene precio. Y es que pienso que la Navidad trata de eso, de compartir un poco de cada uno con los demás, llevarles algo de magia, generarles una sonrisa. Sigue leyendo «Navidad, navidad, mágica navidad…»

¿Por qué el mundo no se puede terminar el próximo viernes?

Mis antiguos espíritus mayas, asumo que en millones de años que han sido mudos testigos de la autodestrucción de esta raza, tienen toda la razón de querer que esta mundana humanidad llegue a su fin, de que las sombras cubran la tierra y que la mano vengadora de alguno de sus dioses separe el trigo de la paja y queme esta última. Sin embargo y aunque esto suene audaz, quiero exponerles por qué yo, Katheíne Esquía Flores, soltera de 32 años, no considera justo que este mundo se termine en exactamente 7 días.

Primero, que 32 años no son nada. No he llegado ni a los 35 que Dante bien llamó la mitad del camino de la vida. Si quitamos los 19 años que me mantuve bajo la atenta vigilancia de mi madre, solo tengo 13 años de vivir bajo mi responsabilidad, mis reglas y por lo tanto, solo 13 años de absorber lo mejor y peor de este mundo; y en eso consiste vivir, ¿no? Experimentar. Si esto no los convence, les diré que hay cosas que no he logrado hacer y que necesito cumplir para poder morir en paz y no, no es sembrar un árbol, tener un hijo y/o escribir un libro; bueno sí, pero no es solo eso.

  1. Soy soltera y si bien, algunas amigas casadas envidian mi suerte, quisiera algún día, en una galaxia muy muy lejana, conocer a alguien que me trence el cabello, me tome la quijada, acaricie mi mejilla y me mire a los ojos con amor. Es huachafo, lo sé, pero qué le puedo hacer si en el fondo, soy cursi.
  2. Quiero ser madre porque sé que daría lo mejor de mí para hacer feliz a la niña que llame hija mía. Aún me falta camino por labrar, pero sé que una nena preciosa que no necesariamente llevaré en mi vientre, se cruzará en mi camino, la tomaré de la mano y caminaremos juntas, las dos. Como verán, el esposo no es relevante, en este caso.
  3. Tengo amigas a las que quiero y con las que no he compartido lo suficiente. Quiero escribirles cartas, mandarles correos electrónicos y hacer las paces, porque no quiero irme de este mundo con la sensación de que una persona a la que quiero, esté resentida conmigo. ¿Por qué no lo hago, aún? Ya saben, mi siempre presente manía de dejarlo todo a última hora y la mala influencia de mi orgullo histórico. Sigue leyendo «¿Por qué el mundo no se puede terminar el próximo viernes?»

Carta a usted

Mi familia no es perfecta, lo sé bien, pero quién lo es en este mundo? Nadie!

Esta carta está dirigida a quien consideré parte de mi fmilia, alguna vez…

Recuerdo claramente el día que la vi por primera vez, tan ágil, tan segura, tan regia. Para mí las  cosas siempre fueron simples, hasta que ingresé a su territorio. Nunca me sentí tan torpe, tan estúpida y ninguna ecuación podría ayudarme.

El destino hizo que nos acercáramos, yo no lo busqué, ni usted tampoco. Fue todo tan rápido. En un abrir y cerrar de ojos, yo ya la quería, aunque no sé si lo merecía. La sentí tan cercana, tan parecida, tan indefensa que me nació acompañarla y hasta protegerla.

Cómo ha cambiado todo. Cómo hemos cambiado ambas. Veo hacia atrás y me duele tanto. Tal vez forzamos todo, tal vez no debió ser así nada. Nos hemos hecho tanto daño y como dice mi inetiquetable, lo arruinado nunca vuelve a ser lo mismo.

No sé si cuando dijo que me quería, usted lo dijo en serio. Yo solo sé que se quedan conmigo tanto que compartimos, tantos recuerdos. Hoy que me dicen tantas cosas, me duele en el alma, no poder decirle todo aquello que tengo atorado en la garganta. Yo seguiré hacia adelante con la convicción de que a pesar de todo, a pesar de usted, yo la estimo.

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