¿Quién soy?

Hoy me enteré que Altavista, el primer buscador en internet que usé en mi vida (allá por el lejano 1998), va a cerrar y decidí entrar para ver cómo estaba la página y ver si reconocía mi nombre como lo hace Google, y resulta que me lanzó un escrito que había olvidado.

En pleno 2007 pasaba por una relación tormentosa, la que se junto con el encuentro de una persona un tanto indeseable (en ese momento) y los dramas existenciales que me generaron una conocida del Gym (Energym, en ese entonces) que se sentía muy orgullosa de ser tratada como objeto, me llevaron a escribir este «intento de poema». Aún no empezaba mi blog, no se me había dado por escribir, pero se nota la influencia de la Maria Emilia Cornejo. El texto me ha dejado sin palabras y no solo porque ahora le cambiaría algunos detalles, sino porque me asombra haber sido capaz de escribir algo tan visceral. Es más ni recordaba haberlo escrito. Me desconozco… ¿Quién, rayos, soy? Me desconozco… :O)

Soy un retazo de soledad ignorado en el espacio,

la mujer que nadie toca por no llenarse de barro,

aquella a la que algún día todos desearon,

pero que hoy, repudiada en el tiempo, han olvidado.

Soy la yaga manchada en la conciencia de unos cuantos

el rezago maloliente de una noche cualquiera.

Soy aquella a la que le escupen en la cara

y solo por vergüenza todos la niegan.

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A mis 33

A mis treinta y tres años, siento que ya he vivido mucho, y aunque tal vez no sea tanto, todos los hechos acontecidos me han madurado el alma.

He aprendido que la vida está llena de contradicciones y que estas se hacen más evidentes, cuanto más tratan de ocultarse.

He aprendido que existen acciones que no se olvidan con un disculpa, aunque digamos lo contrario, aprovecharemos el menor descuido para recordar faltas pasadas.

Comprendo que la amistad como el amor no se fuerzan, pero que para mantener una relación de esta naturaleza es necesario el compromiso, perseverancia y entrega.

Me ha asombrado lo importante que es para algun@s guardar las apariencias, salvaguardar su imagen; aunque para eso tengan que valerse de mentiras, inventos y dejar los escrúpulos en el saco del olvido y de paso acallar la conciencia.

Me he dado cuenta de que en el fondo TOD@S somos egoístas y que escondemos tras un «piensa lo que quieras», un «solo me interesa lo que crea yo, yo y yo, y si no te gusta puedes irte a la mierda».

He aprendido a ser más paciente porque por mi familia necesito serlo, pero me he vuelto más intolerante con las estupidez que genera tanto ocio.

Comprendo ahora lo importante que es la familia y que defectuosa y todo, solo tenemos una; sin embargo, también he comprobado que vivir en familia no significa que esta exista en verdad. Sin compromiso, decisión y honestidad, una promesa tan fuerte como el matrimonio puede dejarse en el olvido.

Me he encontrado en el mundo con personas buenas y malas; pero he comprendido que lo que más abundan son personas que aparentan ser buenas, pero en el fondo son pérfidas, por decirlo menos.

He confirmado que la vanidad es algo tan poderoso que destruye afectos y amistades; pero más peligroso aún es juntar la vanidad con el orgullo, este último dañino, pero necesario.

He dormido en el suelo, he visto miles de estrellas, he caminado alto y me he caído innumerables veces. Me he quedado sin aire, me he perdido en la montaña y llorado de miedo… He aprendido tanto, creí que había perdido mucho, pero en verdad resulta que GANÉ MUCHO MUCHO MÁS.

A mis 33 me siento mejor que nunca y por ahora, sé que todo va a estar bien…

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La muchacha mala de la historia

Dedicado con mucho cariño a aquellas personas que se sienten traicionados… Si tú actuaste bien y con lealtad, no sufras, pues quien pierde, NO ERES TÚ.

Voy a tomar un verso prestado de Maria Emilia Cornejo para escribir sobre algo que me dijeron y me dejó pensando. Este post no va dirigido a UNA persona, sino a varias…

Soy la muchacha mala de la historia la que no te responde cuando le hablas, la que le ignora como le da la gana.

Soy la muchacha mala de esta vida porque la vivo como se me antoja y  por el solo placer de ser libre no le da explicaciones a nadie, ni siquiera en su propia casa.

Soy perversa, cruel y desalmada porque no me rompo en pedazos con cada desaire suyo y porque me llega a la teta tus ganas de hablarme.

Soy la mujer que engaña a todos cotidianamente, dices, por un miserable puñado de atención y lo que quizá no saben es que mi interés repentino es arreciado por otros y que termina con un ¡qué pena! Sigue leyendo «La muchacha mala de la historia»

Domingo

Un padre no es el que da la vida, eso sería demasiado fácil, un padre es el que da el amor.

Se llama Domingo y no recuerdo si fue un domingo que decidió irse para olvidarse de nosotras; pero sí que fue un domingo, luego de más de diez años, que regreso para escuchar lo que teníamos que decirle y fue este domingo cuando confesó que se sentía demasiado solo y quería volver a casa y recomenzar.

No comprendo qué puede llevar a un padre a abandonar a sus hijas, pero entiendo lo difícil que debe ser aceptar que se ha equivocado, que se ha herido y chocarte con la mirada acusadora de tu hija mayor, que ya dejo de ser una adolescente tonta y ahora es una mujer. Imagino que mi padre pensó que sus hijas, al menos las tres que quedamos en casa, seguíamos siendo las mismas de hace doce años, que pensábamos igual, que no habíamos cambiado nada. Que seguíamos siendo esas jovencitas a las que podía decirles una mentira, la cual creeríamos y aceptaríamos como verdad. ¡Qué difícil debe ser escuchar decir de tus propias hijas que no te creen y que si quieres empezar bien, lo hagas sin mentir! Sigue leyendo «Domingo»

Esto de ser madre….

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Lo diré de frente… NO ME QUITA EL SUEÑO SER MADRE! Ahí está, lo dije en voz alta, lo dije porque así lo siento y porque me he dado cuenta durante el último mes de que es un CHAMBÓN!!! ¡A que sí! Ahora comprendo porque algunas de mis amigas casadas envidian mi, siempre destacable, estado civil; aunque, ahora que lo pienso, una cosa no tiene que ver con la otra. Bueno, el tema de «soy soltera, me divierto y si no lo soportas, a mí que xxxx», será tema de otro post.

Cuando me dicen que mi reloj biológico se activará en algún momento y la maternidad me llamará a gritos, me pongo a pensar que no es así, que eso no va a ocurrir y definitivamente no me imagino angustiada porque mi último óvulo esté con fecha de expiración cercana… ¿Qué me comeré mis palabras en el futuro? Puede que sí, puede que no… ¡Quién sabe! Pero en este momento, domingo 14 de abril del 2013, estoy convencida de que si mi reloj biológico (que probablemente sea de arena en cuanto se active, LO CUAL DUDO), me pide hijos, adoptaré. No me quita el sueño concebir un bebé, no añoro comprar ropita, preparar su cuarto, no lo necesito, no tengo el gen materno, no sé. ¿Qué soy una  insensible, soy una intolerante, soy una mala mujer? Bueno, cosas peores y nada «ligeras» me han dicho… ¡SOBREVIVIRÉ! Sigue leyendo «Esto de ser madre….»