
Lo diré de frente… NO ME QUITA EL SUEÑO SER MADRE! Ahí está, lo dije en voz alta, lo dije porque así lo siento y porque me he dado cuenta durante el último mes de que es un CHAMBÓN!!! ¡A que sí! Ahora comprendo porque algunas de mis amigas casadas envidian mi, siempre destacable, estado civil; aunque, ahora que lo pienso, una cosa no tiene que ver con la otra. Bueno, el tema de «soy soltera, me divierto y si no lo soportas, a mí que xxxx», será tema de otro post.
Cuando me dicen que mi reloj biológico se activará en algún momento y la maternidad me llamará a gritos, me pongo a pensar que no es así, que eso no va a ocurrir y definitivamente no me imagino angustiada porque mi último óvulo esté con fecha de expiración cercana… ¿Qué me comeré mis palabras en el futuro? Puede que sí, puede que no… ¡Quién sabe! Pero en este momento, domingo 14 de abril del 2013, estoy convencida de que si mi reloj biológico (que probablemente sea de arena en cuanto se active, LO CUAL DUDO), me pide hijos, adoptaré. No me quita el sueño concebir un bebé, no añoro comprar ropita, preparar su cuarto, no lo necesito, no tengo el gen materno, no sé. ¿Qué soy una insensible, soy una intolerante, soy una mala mujer? Bueno, cosas peores y nada «ligeras» me han dicho… ¡SOBREVIVIRÉ!
Por temas nada delicados, dolorosos y bastante tediosos, mi sobrina ha quedado (espero NO temporalmente) bajo la tutela de mi mamá y por defecto mía y es en ella donde puedo darme cuenta cuánto DAÑO, sí… DAÑO, pueden hacer aquellas personas que son madres sin la madurez para serlo, y esto no tiene NADA QUE VER CON LA EDAD, aunque mi querida abogada piense lo contrario. Cuando pasas nueve meses contando los días para que llegue tu bebé y diciéndole a todo aquel que quiera escucharte que TU HIJA ES LO MEJOR QUE DIOS TE HA DADO, uno se da cuenta de que eres CONSCIENTE de que HAS PARIDO un hijo, pero… ¿eso significa que eres buen padre, que estás listo, que podrás adaptarte, madurar, SACRIFICARTE por el bienestar de tu pequeña cría?… Pues, la verdad es que no. Que tú te creas buen padre, no significa que lo seas.
Mi pollito está llena de marquitas que ha dejado la negligencia de dos personas inmaduras que se metieron a hacer cosas de adultos y que al ver las consecuencias, se negaron a dejar de ser niños. Me genera mucha angustia pensar en qué ocurrirá con ella si a su madre viene, se la lleva e interrumpe todo el tratamiento que le estamos dando, lo cual implica un costo no muy insignificante, pero que si se ignora acarreará otro muchísimo peor. En lo que esté en mis manos, impediré eso a como dé lugar. Los problemas de motricidad fina, lectoescritura, grafomotricidad y sobre todo psicológicos que presenta el Pollito, me dan miedo. Tendré acaso la capacidad conductual para afrontar todas las quejas que recibo y seguiré recibiendo; ¿tendré la capacidad económica para poder cubrir todos los gastos que esto generará? Por ahora, estoy pensando en empezar una especialidad en problemas de aprendizaje… Pero sobre todo, me genera angustia, ¿es que acaso en el futuro seré tan mala, mediocre y negligente como para hacer tanto daño a una pequeña a la que esperé con tanto amor? ¿Tendré la capacidad de sacrificarme, dejarlo todo y amar a alguien por sobre todas las cosas, como dicen que es el afecto de un madre? ¿Tendré la fuerza para poder dedicarme a él/ella en cuerpo y alma? No sé y hasta que esté segura de que es un sí, prefiero no traer un niño al mundo con quien experimentar.
La psicóloga me dice que el ambiente actual de la niña es un paraíso comparado con el ambiente que vivía, pero que obviamente la secuelas implican un proceso largo, largo y cansado. Yo no quiero una niña modelo, quiero una niña que pueda socializar sin agredir, que comprenda indicaciones y que en la mayoría de los casos pueda seguirlas. Tengo fe en que esto se logrará, en que la podremos ayudar y que tendrá un futuro feliz. Eso espero… Y mientra no vea el tema con claridad, así, sin hijos y con una sobrina, estoy más que bien.
