Mentirosos patológicos

Mi sobrinita, Daniela (mi tierno pollito), tiene dos años y se ha vuelto es una pequeña máquina de manipulación. Basta un grito suyo para que todo el mundo corra a su alrededor. Es que es demasiado hermosa y tierna.

Pollito hermoso

Un de las características que he podido distinguir en su ya peculiar carácter es que la pequeña no sabe mentir, cada vez que lo hace se ríe en exceso, cosa que por cierto la delata.

Me pregunto cuántas veces habré hecho uso de las mentiras para salir airosa de algún problema o salirme con la mía. Soy consciente que durante mi vida escolar he mentido en varias oportunidades, por ejemplo la típica mentira de “estoy con mi periodo” para no hacer educación física (en mi época hacíamos gimnasia en taburete o viga de equilibrio), o un “ya hice mi tarea” a mi mamá para que dejara de preguntar por lo mismo, o quizá un “no sé la respuesta” para evitar soplar durante el examen.

La peor mentira en mi vida escolar consistió en cambiar la portada y carátula del cuaderno de Educación Familiar para hacer creer a la profesora que ya había revisado mi tarea. Cosa de la que por cierto ahora me arrepiento. Y es que cuando uno crece se da cuenta de que las mentiras son algo negativo.

Por otro lado, tenemos a las casi mentiras, aquella afirmaciones que hacemos por malos entendidos, o peor aún aquella información que manipulamos para hacer quedar mal a otra persona y vernos investidos con el aura de héroe o heroína, escondiendo en lo más profundo las intenciones que nos hacen actuar de una manera o de otra. Son de estas mentiras de las que quiero comentar.

Hace más de una hora me acusaron de manipuladora y de manera indirecta de mentirosa, por un post que publiqué y que luego de ser revisado minuciosamente, veo que es inofensivo. Manipuladora porque cambio la verdad a mi antojo y porque busco destruir reputaciones, supuestamente.

No recuerdo qué evento motivo a que decidiera dejar de decir mentiras y decir siempre la verdad. Motivo por el cual, es cierto, he tenido algunos problemas. Y es que a nadie le gusta que le digan su verdad y menos en su cara.

Mi inofensivo post se supone puede traer serias consecuencias e incluso el individuo este, jura tener el poder para hacer cerrar mi blog para siempre (acabo de recordar que mi blog está en un servidor de pago en Colombia, por lo que este cierre intempestivo es imposible ), pero la verdad es que poner nombre a aquellos de quienes opinas puede generar algunos problemas, sobre todo a aquellos que intentan mantener una reputación intachable, claro ejemplo de eso es nuestro barrigudo Presidente de la República.

El título de este blog es Reflexiones interiores, porque es lo que necesito hacer, reflexionar sobre las cosas que me pasan, sean buenas o algunas malas, sin embargo quienes han conversado conmigo saben que no miento, saben también que no hablo mal de otros (porque todo en este mundo regresa y golpea contra tu propia cara), saben también de que si bien es cierto soy explosiva y arrogante  me esfuerzo por ser una buena persona, incapaz de llamar a una ex y decirle por internet que lo del niño en espera es una mentira, cuando es verdad (supuestamente). Jamás negaría un hijo.

Y si bien es cierto que en algún momento de cólera excesiva deseé que la gente que me hizo daño sufriera de una forma u otra, les deseo paz y felicidad en la actualidad, y para eso no tengo que intentar confundir o amedrentar a una persona mayor (decirle a mi madre que mi vida estaba en peligro, fue un exceso).

La felicidad de otros no me hace infeliz, porque yo no creo que “la felicidad apesté” (como me lo mencionó alguien alguna vez) sino que la felicidad se debe contagiar, al menos la alegría. Me siento contenta con las cosas que estoy haciendo en la actualidad, y si bien no muy satisfecha de cómo se van realizando otras, sé que todo a futuro será mucho mejor.

Por el momento no requiero de un Pepe grillo que funja de conciencia, la mía aún está en uso, algo gastadita pero útil.

Gran nariz, gran mentiroso.
Gran nariz, gran mentiroso.

Las amigas que perdí.

Alguna vez leí que a diferencia de la familia, los amigos son los hermanos que uno elige tener. Sabio. Nos pasamos la vida buscando personas que estén a nuestro lado y que nos acompañarán a cada paso que damos, aquellos que nos darán el hombro, nos secarán las lágrimas o nos buscarán papel tizzu para limpiarnos el moco, aquellas personas que serán parte de nuestra vida porque nosotros lo hemos decidido así. La verdad que más allá del amor, nos pasamos la vida buscando amigos verdaderos.

En este momento me pongo a pensar ¡qué difícil resulta a veces está búsqueda! Personalmente puedo contar a mis amigos con los dedos de una mano y evidentemente me sobra espacio. Las grandes dudas que vienen a mí en este momento son ¿es que soy tan mala amiga? o ¿será quizá que pido mucho a mis amigos?, ¿es que es tan costoso ser amigo(a) mía? o ¿será tal vez que soy muy exquisita?

Hace un par de años, exactamente en el 2007, empecé a frecuentar a un grupo de amigas con las que iba al gimnasio. Eran una excelente compañía, sin embargo a mediados de julio tuve un accidente y por eso tuve que alejarme. Ninguna de ellas me llamó para saber cómo estaba, solo una me llamó (varias veces, es verdad) para que la acompañara a una fiesta. Luego de una acalorada discusión acerca de la amistad, rompí con ellas cualquier contacto.

Mi mejor amiga, Sheyla (que actualmente vive en Canadá), sabiendo que me moría por verla en la primera visita que hizo al Perú desde el 2000, en lugar de llamarme a mí, prefirió llamar a su ex (el obsesivo ex del que finalmente se había librado). Me sentí traicionada, me enojé mucho y no conversamos desde esa época, hasta abril de este año en que regresó a Lima nuevamente, sin embargo nuestra amistad no fue la misma y creo (ojalá me equivoque) que no lo será.

Otra amiga cercana de la universidad se obsesionaba por sentirse siempre mejor que yo, en todo aspecto; y a pesar de que pensé que me apreciaba realmente, finalmente me di cuenta de que no era así. Desde una discusión que tuvimos en el 2006, que empezó con que ella había visto primero al que en ese momento era mi enamorado y terminó con todo el dinero que ella tiene y que supuestamente nunca podré tener, dejamos de dirigirnos la palabra y no hablamos hasta ahora. Honestamente dudo que lo hagamos nuevametne alguna vez.

En la nueva institución en la que estoy laborando tengo buenas compañeras, sin embargo no son amigas ni tampoco lo serán, no porque no quiera sino por la diferencia de prioridades.

A pesar de pasar o haber pasado mucho de mi tiempo con varias personas que alguna vez formaron parte de mi círculo de amigos (que ahora más que un círculo parece un anillo talla 4), actualmente no tengo contacto con la mayoría de ellos. La pregunta es ¿necesito amigos? Por un lado sí, porque te diviertes con ellos, pasan tiempo juntos y pueden conversar de cualquier cosa, sabiendo que se apoyarán.

Una amiga es aquella persona que está siempre a tu lado, que te aconseja y que estará pendiente si algo te ha pasado. Generalmente son personas que han pasado alguna parte importante de tu vida a tu lado, es por eso que se hacen imborrables.

Luego de 13 años de separación, durante las vacaciones largas me dediqué a buscar a varias de mis compañeras del colegio y terminé encontrándome con un grupo de ellas que eran mis amigas más cercanas de esa época, sin embargo, con ellas no he podido mantener una comunicación profunda. Por otro lado, encontré a una de mis compañeras, que durante la época del colegio pensé que me hablaba porque al ser yo medio nerd, iba a necesitar de alguien que le soplará las respuestas de los exámenes. La vida hizo que la encontrara  y que me diera con la sorpresa de que está en el extranjero y que le va muy, pero muy bien. Esta chica que pensé que se aprovechaba de mí en mi época escolar, me llamó desde Brasil y nos pasamos más de dos horas hablando por teléfono. Viene a Lima en diciembre para ver los detalles de su matrimonio, para mí será un honor ayudarla.

¿Por qué será que te tiende la mano la persona menos pensada? Ese día que conversé con ella me sentía completamente triste y sola. Rocío me alegró el día, y por eso se lo agradezco en el alma.

En mi vida he perdido varios amigos y creo que mucha de esa pérdida fue para bien, sin embargo de algo que no puedo dejar de arrepentirme es de no haber intentado mantener una relación más cordial con varias de las chicas de mi promoción. Ahora que he encontrado a varias de ellas, no pienso dejar que nos extraviemos nuevamente, porque sé que este grupo de chicas, se convirtió en el salvavidas de otras que como yo, deben sentir muchas veces que en se ahogan.

Ahora solo me queda y nos queda recuperar a esos grandiosos amigos que perdimos y buscar la manera de hacer mejor nuestra vida. Personalmente me encuentro en eso, aunque a veces, por no decir la mayoría, la apatía y depresión me ganan. Al menos por ahora tengo motivos para sonreír.

Con mucho cariño para las chicas de la promoción 96 del colegio Heroínas Toledo del Callao. Un beso enorme para cada una de ustedes.

La más sonriente de todas es Rocío, la más alta soy yo.
Este es solo un grupo de mi ex salón. Mi querido 5to C.