Hace ya varios años que conocí a una persona con la que empezamos una relación que a causa de la inmadurez mutua terminó en el fracaso; sin embargo, entre las muchas cosas malas que puedo enlistar con respecto a esta fugaz relación, rescaté algunas cosas buenas, entre ellas una afición por escuchar música de Maná. Afición que por cierto creí haber perdido, pero que se volvió a encenderse en el Bembos de Cusco.
Cuando regresé a casa de mi viaje, empecé a buscar canciones de Maná. Recuerdo muy bien las canciones que me encantaban e incluso una que me hacía llorar con solo escuchar el sonido de inicio Eres mi religión. Busqué, descargué, grabé en mi mp3 y me dispuse a escuchar, pero oía algunas y pasaba otras. Hoy, en un largísimo viaje de Surco a Los Olivos, me detuve a escuchar la canción Cuando los ángeles lloran… ¡Qué hermosa canción! El bajo, la batería, la flauta, las voces… Es una canción tan fuerte que incluso hizo que algunas lágrimas brotaran de mis ojos.
Como quedé interesada en la letra, empecé a averiguar y resulta que esta canción se hizo en memoria de Chico Mendes, un sindicalista brasileño que luchó por la protección del medio ambiente, en los 80. Lamentablemente fue asesinado a sangre fría, en frente de su casa un 22 de diciembre del 88 (cerca de navidad).
Como dice la canción «Fue un defensor y un ángel». Hermosa canción para un hombre ejemplar.
Para todos los que gustan de Maná, aquí les dejo una de sus mejores canciones. Desde hoy se convirtió en una de mis predilectas.
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