Este post está esperando más de cuatro meses… Había prometido dedicárselo a alguien porque era único, pero ahora que son más, se lo dedico a todos. =O)
La edad, a mis radiantes 30, es un tema que no me preocupa; sin embargo cuando pienso que este año cumplo 31 a 9 de cuarenta y que los 50 están a una vuelta de esquina, la imagen de aquella profesora a la que mis crueles alumnos llamaban “la pasita” por los surcos que vilmente se habían anclado en su rostro, me parece tan cercano, que no puedo evitar mirar con más amor que nunca a mi crema hidratante de Natura y rogarle en silencio, que aleje de mí todo indicio de que no he cuidado mi piel como debería.
La verdad es que envejecer me da miedo, pues sé bien que las capacidades que tengo ahora se irán agotando hasta convertirse en un lejano recuerdo que colmará de nostalgia las tardes y noches que me pasaré tejiendo algún tapete, esperando la visita de mis nietos.
Llegan mis 31 y tengo que aceptar que ya no estoy para mirar a chicos de 20, salvo que quiera ser llamada chibolera, rompecunas o algunos de esos curiosos apodos que se ganan aquellas mujeres que algunos llaman “cougars”. Así que ahora debo aceptar que a mi edad, debo mirar de 31 para arriba. Hace un par de años, ni pensarlo; pero ahora que esa es mi realidad, tengo que verle el lado atractivo al asunto y buscar el lado sexy de las canas.
Mi caja de Koleston es testigo que las canas son una amenaza inminente a mi rojiza cabellera (JA), y que por lo tanto, era algo difícil creer que algún día las canas me fueran a parecer interesantes e incluso atractivas. Debo aceptar que me equivoqué. Así que si tú mi estimada lectora, piensas que los chicos con canas ya están más para un asilo, lee esto y entérate que las canas, están de moda. Sigue leyendo «DE CANAS, EDAD Y OTROS DEMONIOS»
