¿Los amigos de mis amigas son mis amigos?

En pleno siglo XXI es inevitable conocer a “los otros” u “otras”, aquellos intrusos que se insertan en el círculo amical de tus amistades más cercanas, y no solo nos limitamos a verlos, noooo; también investigamos, leemos, escudriñamos y averiguamos defectos, virtudes, vicios entre otros de esos seres que nos quitan la atención de tus preciados amigos. Claro, esto es si eres un loco posesivo que no sabes compartir y es que a veces olvidamos que el afecto no se comparte, se multiplica.

Personalmente siempre me ha causado temor conocer a las amistades de mis amigas, sobre todo cuando se pinta a susodicho o susodicha como: “es lo máximo”, “relinda”, “ingeniosísimo”, “sapientísimo”, “divertidisima” y todos los adjetivos es grado superlativo que puedan imaginar, y claro, aunque esto solo sea una exageración, a veces genera temor por verte menos que aquel o aquella a quien TIENES que conocer.

He tenido dos experiencias de este tipo, una negativa y otra positiva, en donde yo he sido la presentada y una en donde yo he presentado.

1. Un día mi amiga D decidió presentarme a su “queridísima” amiga L. Todo hacia presagiar que nos llevaríamos bien; sin embargo, el día en que la conocí sufrí un accidente por bajarme en el paradero donde la amiga mía, había decidido ir a pasear con su estimada. No solo estaba herida, enojada y avergonzada, sino que además ante el mutismo de la señorita, no supe qué decir ni cómo actuar, en conclusión me terminó cayendo mal.

Mi amiga insistió en juntarnos, recuerdo para jugar bowling, Fui y terminé fumando sola, fuera del local porque el rostro de incomodidad tan obvio (aunque se diga que no), hizo que prefiriera verle la cara al vendedor de chiclé. Ese fue el último intento y desde ese día, muy atinada D decidió no volver a mencionar el asunto.

2. Cuando mi amiga R estuvo en Lima quisimos visitar el lugar más salsero del Callao, La Ley. El día elegido fue un 29 de julio (¿o fue 28?) y para esto tenía pasar por su casa. Cuando mencionó que iba a invitar a una amiga que era “rechévere”, “su mana”, “graciosísima” y “divertidísima”, el recuerdo pasado me hizo, de por sí, sentirme incómoda; sin embargo a mi R no podía decirle que no y así fue como conocí a la otra R, linda mujer… Súper sencilla y gentil que no dudo en maquillarme, sin inconveniente y con la que he tenido el gustazo de salir, ahora que mi R se fue.

Me comentó el otro día que cuando me conoció le dio qué pensar que me fuera de la salsoteca cansada y aburrida… Lo que R desconocía es que ODIO LA SALSA. ¿Para qué fui? Lo que hace una por una amiga. Jejeje.

DSC06277 Gracias Chío por presentarme a tu Chío. ¡Lo máximo!

Sigue leyendo «¿Los amigos de mis amigas son mis amigos?»

Sueño uno

Entre todo el tumulto, no pudieron dejar de mirarse ni un segundo. Él sabía que ese sería el día, ella no pretendía perder la oportunidad y es que desde que se conocieron, ambos no dejaron de soñar con ese momento. Cada uno por su cuenta, había imaginado como sería sentir los labios del otro, y así se pasaban horas suspirando entre sueños, anhelando despiertos, deseosos los dos.

Ese día todo se había dispuesto para que el ansiado hecho llegara. Se habían sentado juntos en el taxi que los transportaba junto a otros conocidos, ahora tan lejanos e ignorados. Lo único a lo que ambos estaban atentos, era en las sensaciones que el otro emitía, esa respiración entrecortada, o la corriente que les recorrió el cuerpo cuando sus muslos rozaron, cada palpitación nunca fue tan evidente, que tuvieron miedo de ser oídos por los invitados.

Llegaron al gran salón y todos tomaron asiento, esta vez una sombra impertinente se puso en medio y tuvieron que fingir toda la noche, sonreír para cada fotografía, celebrar cada comentario acertado y bailar, aunque ella se negó a hacerlo con él. Esto lo confundió, es que ¿había imaginado cada mirada?, será posible que todo fuera su imaginación. Estaba confundido y muy ansioso, no dejaba de temblar.

La vio salir de salón y no dudo en ir tras ella. La vio acercarse a la barra y pedir un pisco sour, cuando se acercó ella lo vio más guapo que nunca, los oscuros ojos café que siempre le habían gustado se le hicieron irresistibles, el toque añejo de su mirada la atraían y no pudo evitarlo.

– ¿Quiero preguntarte algo? le dijo él.

– Yo quiero pedirte algo, respondió ella, y quiero hablar primero para no arrepentirme, pero detenme si me excedo. – Quiero, pedirte permiso para darte un beso, le explicó, porque desde que te conozco quiero saber a qué sabes. Sigue leyendo «Sueño uno»

OICOR ANINAIG

Hay veces en la vida en que sentimos que pasamos por eventos ya repetidos. Es como si el destino nos hubiera dado la oportunidad de vivir lo mismo por segunda vez, aunque en algunos casos, como el mío, el final es el mismo.

El año 2000, una amiga a la que quería mucho partió para hacer su vida en Canadá. Sheyla, se fue y no pude decirle adiós, por más que intenté llegar al aeropuerto, no pude hacerlo y solo me quedó mirar partir el avión, con lágrimas en los ojos. Diez años después la historia se repite y en el mismo mes.

Hoy se fue a Brasil, junto a su esposo, a seguir con su vida, mi amiga Rocío, y desde este momento voy a escribir en segunda persona.

Rocío, hoy te fuiste y no pude decirte hasta luego, tampoco pude decirte gracias por todo el tiempo que pasamos juntas, por el cine, teatro, pollitos a la brasa y nuestros inolvidables maracuyás sours.

Hoy me he sentido deprimida porque te voy a echar de menos, las incoherencias que a veces nos decíamos y los comentarios acertados que me hacías. No puedo creer que hayas madurado tanto a pesar de seguir igual que cuando tenías 16.

Te agradezco por tu tiempo, por los días de gimnasio, por las almohaditas que me invitabas y por todos los ánimos que siempre me dabas. Te doy gracias por tenerme paciencia, por respetar mis silencios y alegrar mis tristezas. Por oírme y no decirme: “Eres mi amiga a pesar de…”, sino “Eres mi amiga porque…” Eso es algo que mi alicaída autoestima y yo te agradeceremos siempre.

Gracias te doy, Chío, porque fuiste el nudo que nos ató a todas las chicas de la promo, porque aunque no parezca, fuiste tú la que buscaba el momento de encontrarnos, sé que las chicas son conscientes de eso. Ahora nos queda a nosotras, cumplir con lo único que no has pedido, mantener el contacto. Te doy mi palabra que será así.

Hoy, en tu nombre, fui al Canastas, y me tomé dos maracuyás sour (no iba a desaprovechar mi Canastas card) y no pude evitar recordarte. Me dio tanta penita que me puse a llorar, pues sabes que soy llorona y la mayoría de las veces mis ojos me irrespetan y se mojan sin pedir permiso.

Imagen0018

En este momento debes estar cruzando esta parte del continente para reencontrarte con tu amado esposo y me siento feliz porque sé que sonreirás y porque Gorka estará contentísimo al verte, abrazarte y darte su amor. En verdad estoy feliz por ti y por él.

DSC05930

No olvides que aquí en Perú, te esperamos con los brazos abiertos, esperando a que vuelvas para volver a ser el grupo de siempre, ese que ríe, que baila (mal, pero igual lo hacen), canta y se emociona, ese que como bien dijiste, no necesita invitación para nada. Ese grupo que a pesar de los años, vive con el alma de 16 años, ese grupo que te quiere y te extrañará siempre.

Espero que vuelvas siempre para que mi Camila juegue con tu Mikaela (con K como le gusta a Gorka), para que juntemos a las chicas y planifiquemos despedidas, bodas y baby showers. Para sacar del trabajo a la flaca, comer pizzita con la Pepi, aleccionar a Liseth o conversar con Mary. Regresa para que volvamos a ser la promoción 96 del colegio Heroínas Toledo del Calla, RA, RA, RA.

Te quiero harto, sé que no te lo dije en vivo y en directo, pero quiero que sepas que es verdad.

Buen viaje amiga, todas te deseamos lo mejor y te echamos de menos, desde ya.

Vuelve pronto.

DSC05713

Mi eterno dolor de cabeza

Cuando era niña disfrutaba al ver las aventuras de lo que para mí era la familia ideal, la tierna y dulce familia Ingalls, todos ellos tan virtuosos y tan ejemplares que daban envidia y más aún cuando miraba a mi alrededor y veía que mi familia era completamente distinta a ese ideal.

En el colegio me enseñaron que la familia es el núcleo de la sociedad, pieza clave y fundamental y que por eso había que ser protegida, respetada y sostenida; debe ser por eso, asumo ingenuamente, que la sociedad de pleno siglo XXI pareciera irse a la m…

Acabo de ver un reportaje que tenía como título un alarmante ¿Qué está pasando en Lima? y no puedo evitar hacerme la pregunta ¿qué está pasando con las familias en la actualidad? y de manera más personal ¿qué está pasando con mi familia? ¿qué está pasando conmigo?

El barrio en el que vivo es testigo de situaciones que día a día se hacen más cotidianos: hijos amenazando padres, padres abandonados por sus hijos, hijos malagradecidos maltratando padres, hermanos agrediéndose entre sí, familias destruidas que dan como resultado hijos llenos de miedos, heridas e ira contenida.

Mi familia es disfuncional. Mis padres se casaron, no sé por qué y se hicieron mucho daño entre ellos. El año de 1999 mi padre decidió que no más, cogió sus cosas y se largó. Des de ese día lo vi en dos oportunidades, dos vísperas de navidad que apareció en un taxi para dejarnos un pavo, nunca más volvió a aparecer. Me pregunto si seguirá vivo.

Mi madre es una mujer espectacular, gentil, honesta y humilde, pero también llena de sufrimiento. Supongo que TUVO que hacerse cargo de cuatro hijas que si bien quería, no eran lo que exactamente necesitaba. Cuatro hijas tan distintas que parecen paridas y criadas por padres diferentes (aún recuerdo un comentario atrevido sobre si era o no adoptada, comentario hecho por un es alumno que conoció a mi mamá). Mi madre ha sufrido mucho y no ha madurado lo que debiera, por eso tiene arranques de adolescente reprimida, pues ella nunca pasó por una adolescencia como los demás. Tuvo que convertirse en adulta antes de los 10 años. Es una historia muy triste que tal vez algún día me anime a narrar.

Imagen 065Mi mamita hermosa

Sigue leyendo «Mi eterno dolor de cabeza»

Punto de quiebre

Si me detengo a analizar las características más resaltantes de mi maravillosa personalidad hay dos que debo destacar: mi terquedad excesiva y mi inexistente tolerancia a la frustración, rechazo o vergüenza. Cada una de estas se convierten un una bomba cuando intervienen en mi toma de decisiones y la cosa alcanza proporciones ingentes cuando actúan de a par y eso me ha ocurrido en varias oportunidades. Pero antes de perturbar con la descripción de las bochornosas situaciones por las que me han hecho pasar estar perturbaciones de mi personalidad, empezaré explicando cada una de ellas.

TERQUEDAD EXCESIVA

Me considero una persona muy perseverante, si quiero lograr algo lo intento una y otra vez hasta que finalmente lo alcanzo, sin embargo esta característica muy buena en mí (al menos eso considero) y que, con la motivación suficiente, me ha servido para alcanzar ciertas metas profesionales; ha degenerado en una terquedad ciega cuando considero que tengo la razón, lo que ocurre se resumen en un palabra NECEDAD. Cuando estoy segura de que tengo la razón, insisto e insisto y a pesar de que tengo todo en mi contra y sé que me voy a hundir por esa necedad, sigo insistiendo, y si soy obligada a tomar una dirección contraria a mi voluntad, me enojo y miro con ira, pues no concibo la idea de que me esté equivocando.

Esto me ha traído muchos problemas y sé, OJO, soy muy consciente de que es un gran defecto, de que está terriblemente mal, pero no puedo evitarlo. He intentado manejarlo, pero es algo más fuerte que yo, el solo intento me duele, literalmente, pues pareciera que la cabeza me va a estallar cuando estoy haciendo algo con lo que estoy de acuerdo.

INEXISTENTE TOLERANCIA A LA FRUTRACIÓN, RECHAZO O VERGÜENZA.

Muchas personas con las que he conversado alguna vez, consideran que soy una persona extrovertida, con un gran humor y mucho de que conversar; por ello no me creen cuando les digo que soy una persona TÍMIDA, pero la verdad es que lo soy, soy terriblemente tímida. Es probable que estas personas que han conversado conmigo, no se han dado cuenta de que son ellos los que me han empezado a hablar, porque yo nunca empiezo una conversación, salvo con mis alumnitos. Me da pavor de que me corten, no me quieran hablar o simplemente nos quedemos en un silencio tan incómodo que duele. Sigue leyendo «Punto de quiebre»