Sueño y realidad

Te siento cerca, como si mi memoria se hubiera guardado tu olor para replicarlo esta noche. Mis ojos no quieren ver más allá de los tuyos y de tu sonrisa; esas que son solo mías.

Cierro los ojos y siento tus labios, tu palma en mi cara y tu abrazo infinito. No quiero despertar porque sé que te has ido, te busco y no te encuentro, te llamo y no contestas, no sé nada de ti.

Es solo en mis sueños que estoy a tu lado, por eso, hoy me negué a despertar con todas mis fuerzas, pero fue en vano.

Hoy tengo necesidad de verte, salir a buscarte y pedir que me abraces de nuevo. ¿Dónde te has ido? ¿Por qué no te encuentro?

Tengo sueño y no quiero dormir hasta tener la completa seguridad de que te encontraré en ese espacio que es solo nuestro, tu mundo que quiero volver mío, porque ahí estoy contigo. Ahí soy feliz.

SUSURROS

“Porque a veces un susurro no es más que un grito ahogado”.

(KJEF)

Se encuentran en un rincón, alejados de ti y a veces no los ves. Buscas sus ojos, pero no te dan la cara; sin embargo sonríen entre ellos, te miran de reojo y hablan tan quedo que sus palabras se pierden con el sonido del aire. No los oyes, pero sabes que hablan de ti.

Me ha pasado varias veces, esa sensación de que eres observado y que tu nombre se repite entre dientes, no sabes qué dicen, pero no debe ser nada bueno porque cuando al fin, luego de tanto buscar, tus ojos se cruzan con los suyos, el silencio más incómodo invade el ambiente.

Que alguien te susurre cosas al oído es romántico, que te cuenten algo con voz entrecortada y queda, te vuelve cómplice de los secretos más profundos que alguien ha decidido confiarte y esto genera un vínculo que fortalece la amistad; pero esos susurros que miran de reojo, que voltean, callan y ocultan aquello que tus labios no se atreven a pronunciar en voz alta, no es ni romántico ni señal de amistad, por el contrario, se contagia de la hediondez que acompaña todo acto traicionero, sobre todo cuando esto que parece casualidad, no es más parte de un acto que roza casi el exhibicionismo (impulso excesivo por llamar la atención y ser el centro de todo o todos).

Este breve post va dedicado a tod@s aquell@s que no se toman el tiempo de ver el roble que tienen en el propio ojo, pero no tienen reparos en contabilizar y exagerar todas las astillas que proliferan en el ojo ajeno. Aquellos que olvidan lo que significa la lealtad o que por un asunto de moda, quizás, olvidan que la amistad se constituye en las cosas sencillas que se comparten con el otro.

Si  a ti abruma y decepciona que una persona que fue receptor de tu afecto, ahora te dé la espalda para hablar quedo por los rincones, no te preocupes, no eres el único. Y si, tú, tú mismo… ME DECEPCIONAS (las explicaciones del caso en el próximo post).

A mi pollito

La primera vez que vi a Daniela fue como la huella oscura de una ecografía que se realizó mi hermana en el cuarto mes de su embarazo. Era apenas una minúscula manchita, pero incluso desde antes que fuera concebida supe que sería alguien grandioso en mi vida.

 

Al ver que la posibilidad de ser madre se hace más lejana a medida que pasan los años, una sobrinita cubre mi necesidad de dar amor a una pequeña extensión de mí y por ahora, junto con mi madre, ocupan la prioridad en mi vida..

Mi pollito, como la llamo, es una niña tan llena de vida y energía que a veces se nos hace difícil, a todos en casa, seguirle el paso. Tiene una sonrisa que todo lo ilumina y una carita tan dulce que hace imposible enojarse con ella por mucho tiempo, en esto probablemente se parece a todos los niños, pero mi sobrina es excepcional.

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CUENTO NEGRO

El martes inicié un taller de escritura creativa y el primer ejercicio que me dejaron fue escribir la continuación del texto en negrita… He aquí mi narración NEGRA. FAVOR DE NO JUZGAR.

Solo cuando entró y vio el cadáver se dio cuenta que esa mujer no podía ser su madre. La había observado toda su infancia llegar a casa con un hombre distinto cada semana. Se sabía de memoria cada parte de su cuerpo, cada marca que llevaba en la piel. La había amado con devoción insana, hasta ese momento en que ella le dijo que no lo quería, que le avergonzaba su presencia y lo expulsó de su vida.

La habitación estaba oscura. El olor a sangre intoxicaba el ambiente. Se acercó y pudo ver su rostro tieso y pegajoso aún. Se hizo todo como lo había pedido, como le había asegurado a quien por 100 soles convenció de terminar para siempre con el motivo de su desdicha. Pero esta no era su madre, esta no era la víctima. Sigue leyendo «CUENTO NEGRO»

Sí, mi estimad@, sí te estiman…

Bueno, si leíste el post anterior y te diste cuenta de que tienes cerca a muchos que dicen quererte o apreciarte, pero te das con la sorpresa de que no lo hacen. Pues, ahora, mi estimad@, te diré cómo reconocer a quienes sí te quieren, porque salvo que seas la persona más cruel, perturbada e insana de la tierra, alguien por ahí te debe apreciar. Claro, que sí.

  1. Sabes que alguien te estima porque se levanta de la comodidad de su cama para ir a hacerte compañía, aunque esto implique tomar dos combis, atravesar tres distritos y aguantarse hora y media de viaje.
  2. Te estima aquel al que invitan a una casa de playa y la primera persona en la que piensa para acompañarla ere tú.
  3. Te quiere aquella persona que te jala la oreja,  te mete cocacho, te da patadón “emocional” cuando ve que te está equivocando y lo hace porque TQM.
  4. Te estima aquella persona que NUNCA ha visto a tu madre, pero cuando la ve por primera vez la trata no solo con respeto, sino con cariño.
  5. Te quieren aquellos que saben que eres una mierda, pero a pesar del peligro que signifique hacer algo que probablemente no te agrade, pero que probablemente te hará sonreír, se arriesgan a pesar de todo. Sigue leyendo «Sí, mi estimad@, sí te estiman…»