DEPRESIÓN… (¿hormonal?)

Cuando Aydee se acercaba a los 50, pasó por cambios tan radicales en su conducta que llegó a asustar a las personas que la querían y se interesaban en ella. De pronto, una terrible melancolía se apoderó de ella y la pena era tan grande que terminaba llorando en los lugares menos imaginados. Las lágrimas la invadían sin aviso y el ahogo propio de aquel llanto que te nace del fondo del alma, no la dejaba respirar.

Sus hijas la veían y no se explicaban el motivo, es más, ella tampoco lo sabía y no tenía manera de controlarlo. Y así se pasó casi un año, llorando por los rincones, sufriendo en silencio y fue tanto que su cuerpo llegó a consumirse. Era como si la tristeza le hubiera absorbido las energías, las ganas de vivir.

Le tomó casi un año recuperarse y los que la queremos estuvimos a su lado en esos momentos y a nuestra manera buscamos animarla poco a poco, porque eso hace una hija con su madre, porque la quiero, porque me importa, porque para mí, su dolor era y aún es mío, porque Aydee es mi mamá, mi Pi. Sigue leyendo «DEPRESIÓN… (¿hormonal?)»