¿Inteligente? ¿En serio..?

Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas tienen más probabilidades de sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida, y de dominar los hábitos mentales que favorezcan su propia productividad.

David Goleman

Me considero una persona inteligente, en el más sencillo concepto que se tiene de inteligencia (capacidad para resolver problemas), a estos puedo añadir otras habilidades como la del aprendizaje veloz ante un nuevo reto, lo cual podría ser una consecuencia de mi perfeccionismo latente.

Como mujer inteligente, puedo darme cuenta también de que en una sociedad tan «conservadora» (por no decir «cucufata») como la nuestra, que salgamos a decir abiertamente qué somos, es considerado poco humilde y hasta arrogante. ¿Por qué debemos esperar que alguien nos diga lo que somos y asumirlo como cierto? ¿Por qué si decimos que somos inteligentes abiertamente genera rostros de desaprobación? Sigue leyendo «¿Inteligente? ¿En serio..?»

El TDAH de Daniela

Mi Daniela ya tiene 7 años y tiene TDAH. Le diagnosticaron este trastorno a los 5 años, cuando a causa de que se escapaba del aula de inicial para ir a recorrer las instalaciones de su colegio, mentía en el kioskito y nunca estaba quieta, su profesora nos pidió evaluarla con un psicólogo.

En un primer momento pensamos que todos los problemas familiares que aquejaban a su nuestra disfuncional familia, nos estaban pasando factura con ella; sin embargo, las evaluaciones psicológicas que le hicieron, demostraron que además de los problemas de ansiedad, tenía TDAH. Desde ese momento empezaron las idas y venidas con Daniela.

No quisiera entrar en detalle de lo que están haciendo mal y lo que están haciendo bien con Daniela, pues es su madre quien decide sobre todas las acciones que se ejecutan con ella, pero quisiera compartir con quienes lean esto, algunas reflexiones que esta experiencia me ha dejado.

Los niños con TDAH son como un río desbordado que viaja a gran velocidad, pero sin rumbo; es deber de quienes los rodean, construirles el camino y encausarlos. Una familia desordenada, sin organización ni jerarquías definidas, jamás podrán hacer esto. Lo mismo ocurre en la escuela.

Daniela tiene TDAH y tiene una conducta desafiante oposicionista, por lo que, cree siempre tener la razón, levanta la voz, se enoja, no reconoce la autoridad y si no quiere hacer algo y quieren obligarla, les espera un gran trabajo, pues ella no cede con facilidad. No es una niña agresiva, es tosca. No es una niña mala, es muy cariñosa, pero no mide sus fuerzas, por lo que podría hacer daño a alguien mucho más débil y pequeño que ella y por su mismo trastorno, es propensa a golpear y golpearse mientras correo, salta o se mueve sin control.

En la escuela no le va bien, pues si bien su colegio tiene un grupo pequeño de alumnos, el sistema tradicional que trabajan (aunque me lo hayan negado en reiteradas oportunidades), hace que pasado el mediodía, ella haya llegado al límite de su aburrimiento y por más que tome su medicación, se niega a escribir o mirar la pizarra. Sobre todo si se trata de Matemática, pues, además de todo, tiene discalculia y detesta el curso. Sigue leyendo «El TDAH de Daniela»

Con voz, pero sin habla

Hoy cumplo 35 años y si bien debiera escribir sobre reflexiones a la mitad del camino de mi vida, quiero escribir sobre un tema, que en este año en particular, me ha sensibilizado en extremo.

Gracias al curso de Neuropsicología que llevo como parte de la maestría que vengo cursando, mi profesora, la Dra. Rado nos presentó a dos pacientes: Santiago y don Julio. Ambos están casados, tienen hijos; ambos trabajaban para salir adelante; ambos llevaban vidas normales hasta que su cerebro se vio lastimado por diferentes motivos. Ambos tiene afasia.

Santiago, procedente de Huaraz,  era joyero. Un día viajando al norte, el bus en el que se trasladaba se accidentó y el quedó inconsciente, a causa del trauma encéfalo craneano que sufrió. Cuando despertó tenía una placa de metal y 50 puntos en el lado derecho de su cerebro. Estaba vivo, pero no podía hablar. Fue un momento aterrador para él.  El trauma que sufrió Santiago afectó el centro del lenguaje, que en la mayoría de nosotros se encuentra en nuestro lóbulo izquierdo, pero en Santiago este se encuentra en el lado contrario; por eso es que el trauma afectó directamente su producción. Con terapia de por medio, Santiago ya puede hablar, pero no estructura bien sus expresiones, no conecta las palabras. Ha tenido que aprender a escribir, a hablar y con más terapia podría mejorar su capacidad expresiva; sin embargo, no volverá a trabajar como joyero, pues el lado izquierdo de su cuerpo ha dejado secuelas en su pierna, brazo y mano, lo que para una persona zurda lo imposibilita de cualquier actividad. Sigue leyendo «Con voz, pero sin habla»

Empujar hasta el límite

«No hay dos palabras más dañinas en el español que BUEN TRABAJO» (Terence Fletcher – Whiplash).

Hace un par de días vi Whiplash, después de que una querida amiga me hiciera prometer que la vería, pues estaba segura que me gustaría. No se equivocó. No pasaron ni 15 minutos para estar totalmente de acuerdo con el Óscar ganado por J.K. Simmons. Una gran historia, por lo que les recomiendo verla.

Algo que me gustó mucho es que me hizo analizar el rol que tenemos aquellos que formamos personas, aquellos que nos dedicamos de una u otro manera a la docencia.

Siempre me he considerado una maestra exigente, pues me opongo a aceptar la mediocridad, pero he sido condescendiente con quien lo necesitaba e incluso hasta un nivel casi maternal.

El personaje de Simmons expresa una filosofía de excelencia que ha llamado profundamente mi atención y ha hecho que me analice a mí misma, como estudiante. ¿Es que acaso no nos enseña más quien nos exige al máximo? ¿No extraemos lo mejor de nosotros mismos cuando nos encontramos sin salida? «Presiono a a gente más allá de lo que se espera de ella», dice Terence Fletcher, un maestro tan temido como requerido, quien está convencido de que el verdadero talento no se dará por vencido nunca y buscará la perfección, aun a costa del daño personal, lo que se evidencia en la relación con su pupilo, quien no se detendrá aunque le sangren las manos. Una relación medio sádica, pero llena de respeto y admiración, mutua. Sigue leyendo «Empujar hasta el límite»

Boicoteo emocional

La opinión de los demás sobre ti no tiene que volverse tu realidad.

Desde pequeños pasamos gran parte del tiempo escuchando aquello que hacemos mal : si duermes mucho, eres ocioso; si tomas más tiempo del programado en hacer una u otra cosa, eres lento; si cometes un error, eres torpe; si preguntas el porqué de algunas afirmaciones, eres malcriado y si desarmar las cosas, un destructor. Así, nos pasamos el mejor momento de aprendizaje que tenemos en nuestra vida, aprendiendo que somos unos buenos para nada y que no merecemos reconocimiento por todo lo bueno que hacemos, pues los errores pesan mucho más; y como es lógico, nos pasamos la vida buscando el reconocimiento de quienes nos convencieron que no lo merecíamos, por diversos motivos, algunos más dañinos que otros. Sigue leyendo «Boicoteo emocional»