¿Lo ves?

Como nunca, hoy se me dio por escuchar música romántica… Me parece extraño como así, sin motivo aparente, mi ánimo se puso melancólico y me pidió a gritos, música corta venas y la elección para este estado de sufrimiento autoinflingido fue Alejandro Sanz.

Tras pasar por varios de sus éxitos más conocidos como «Y si fuera ella», «Mi soledad y yo», «Siempre es de noche», entre otros; me quedé prendida de una canción que en su momento fue una de mis favoritas: «¿Lo ves?» La letra me parece triste, pero real.

Es posible que cuando uno ama se olvide de sí mismo y pueda incluso mentirse para sentir un poco de alivio y no ver la realidad. A veces queremos convencernos de que es amor, aquello que en el fondo sabemos es fugaz, pues se apoya en una emoción efímera, en la pasión del momento, en una necesidad hormonal; pero a veces, es tan necesario sentirnos amados que, a pesar, de saber que vamos a perder lo damos todo o, al menos, nos convencemos de que es así.

Finalmente, somos solo dos extraños más que van quedándose detrás.

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Cosas que a una se le ocurren cuando está en la oficina varias horas después de su hora de salida.

 

MADRE VALIENTE

Es tan difícil encerrar en una frase todo lo que quisiera poder decir sobre la persona a la que le dedico este post, que solo se me ocurrió decirle MADRE VALIENTE.

Cada vez que la oía hablar de su hijo se le iluminaba el rostro, era como si la fuerza misma del amor la hiciera brillar y esto no tiene nada que ver con su personalidad amigable, sonriente y su siempre buen sentido del humor, ella brillaba porque hablaba de lo que más ama en este mundo: SU HIJO.

La enfermedad que tuvo que enfrentar con él, cómo estuvo al lado de su pequeño (que ahora tiene más de 20), llenándolo de ánimo, cubriéndolo con su amor, dándole esperanzas (aunque sola, lloraba desconsolada y en silencio), cada vez que tuvo que dar todo de sí para ver sonreír a su hijo, cada palabra de aliento, cada mirada, toda su energía vital… Todo esto, que incluso asegura es insuficiente, me hace confirmar que, Martita, eres no solo una gran mujer, sino también una espectacular madre y te admiro y respeto mucho por eso, aunque, a veces, solo a veces, eso no se note. Sigue leyendo «MADRE VALIENTE»

¿Quién soy?

Hoy me enteré que Altavista, el primer buscador en internet que usé en mi vida (allá por el lejano 1998), va a cerrar y decidí entrar para ver cómo estaba la página y ver si reconocía mi nombre como lo hace Google, y resulta que me lanzó un escrito que había olvidado.

En pleno 2007 pasaba por una relación tormentosa, la que se junto con el encuentro de una persona un tanto indeseable (en ese momento) y los dramas existenciales que me generaron una conocida del Gym (Energym, en ese entonces) que se sentía muy orgullosa de ser tratada como objeto, me llevaron a escribir este «intento de poema». Aún no empezaba mi blog, no se me había dado por escribir, pero se nota la influencia de la Maria Emilia Cornejo. El texto me ha dejado sin palabras y no solo porque ahora le cambiaría algunos detalles, sino porque me asombra haber sido capaz de escribir algo tan visceral. Es más ni recordaba haberlo escrito. Me desconozco… ¿Quién, rayos, soy? Me desconozco… :O)

Soy un retazo de soledad ignorado en el espacio,

la mujer que nadie toca por no llenarse de barro,

aquella a la que algún día todos desearon,

pero que hoy, repudiada en el tiempo, han olvidado.

Soy la yaga manchada en la conciencia de unos cuantos

el rezago maloliente de una noche cualquiera.

Soy aquella a la que le escupen en la cara

y solo por vergüenza todos la niegan.

Sigue leyendo «¿Quién soy?»

A mis 33

A mis treinta y tres años, siento que ya he vivido mucho, y aunque tal vez no sea tanto, todos los hechos acontecidos me han madurado el alma.

He aprendido que la vida está llena de contradicciones y que estas se hacen más evidentes, cuanto más tratan de ocultarse.

He aprendido que existen acciones que no se olvidan con un disculpa, aunque digamos lo contrario, aprovecharemos el menor descuido para recordar faltas pasadas.

Comprendo que la amistad como el amor no se fuerzan, pero que para mantener una relación de esta naturaleza es necesario el compromiso, perseverancia y entrega.

Me ha asombrado lo importante que es para algun@s guardar las apariencias, salvaguardar su imagen; aunque para eso tengan que valerse de mentiras, inventos y dejar los escrúpulos en el saco del olvido y de paso acallar la conciencia.

Me he dado cuenta de que en el fondo TOD@S somos egoístas y que escondemos tras un «piensa lo que quieras», un «solo me interesa lo que crea yo, yo y yo, y si no te gusta puedes irte a la mierda».

He aprendido a ser más paciente porque por mi familia necesito serlo, pero me he vuelto más intolerante con las estupidez que genera tanto ocio.

Comprendo ahora lo importante que es la familia y que defectuosa y todo, solo tenemos una; sin embargo, también he comprobado que vivir en familia no significa que esta exista en verdad. Sin compromiso, decisión y honestidad, una promesa tan fuerte como el matrimonio puede dejarse en el olvido.

Me he encontrado en el mundo con personas buenas y malas; pero he comprendido que lo que más abundan son personas que aparentan ser buenas, pero en el fondo son pérfidas, por decirlo menos.

He confirmado que la vanidad es algo tan poderoso que destruye afectos y amistades; pero más peligroso aún es juntar la vanidad con el orgullo, este último dañino, pero necesario.

He dormido en el suelo, he visto miles de estrellas, he caminado alto y me he caído innumerables veces. Me he quedado sin aire, me he perdido en la montaña y llorado de miedo… He aprendido tanto, creí que había perdido mucho, pero en verdad resulta que GANÉ MUCHO MUCHO MÁS.

A mis 33 me siento mejor que nunca y por ahora, sé que todo va a estar bien…

33-candles

La muchacha mala de la historia

Dedicado con mucho cariño a aquellas personas que se sienten traicionados… Si tú actuaste bien y con lealtad, no sufras, pues quien pierde, NO ERES TÚ.

Voy a tomar un verso prestado de Maria Emilia Cornejo para escribir sobre algo que me dijeron y me dejó pensando. Este post no va dirigido a UNA persona, sino a varias…

Soy la muchacha mala de la historia la que no te responde cuando le hablas, la que le ignora como le da la gana.

Soy la muchacha mala de esta vida porque la vivo como se me antoja y  por el solo placer de ser libre no le da explicaciones a nadie, ni siquiera en su propia casa.

Soy perversa, cruel y desalmada porque no me rompo en pedazos con cada desaire suyo y porque me llega a la teta tus ganas de hablarme.

Soy la mujer que engaña a todos cotidianamente, dices, por un miserable puñado de atención y lo que quizá no saben es que mi interés repentino es arreciado por otros y que termina con un ¡qué pena! Sigue leyendo «La muchacha mala de la historia»