Un padre no es el que da la vida, eso sería demasiado fácil, un padre es el que da el amor.
Se llama Domingo y no recuerdo si fue un domingo que decidió irse para olvidarse de nosotras; pero sí que fue un domingo, luego de más de diez años, que regreso para escuchar lo que teníamos que decirle y fue este domingo cuando confesó que se sentía demasiado solo y quería volver a casa y recomenzar.
No comprendo qué puede llevar a un padre a abandonar a sus hijas, pero entiendo lo difícil que debe ser aceptar que se ha equivocado, que se ha herido y chocarte con la mirada acusadora de tu hija mayor, que ya dejo de ser una adolescente tonta y ahora es una mujer. Imagino que mi padre pensó que sus hijas, al menos las tres que quedamos en casa, seguíamos siendo las mismas de hace doce años, que pensábamos igual, que no habíamos cambiado nada. Que seguíamos siendo esas jovencitas a las que podía decirles una mentira, la cual creeríamos y aceptaríamos como verdad. ¡Qué difícil debe ser escuchar decir de tus propias hijas que no te creen y que si quieres empezar bien, lo hagas sin mentir! Sigue leyendo «Domingo»


