SUSCEPTIBLE

Susceptible: Dícese de la persona que es impresionable o de fácil modificación del caracter. Quisquillosa o quejumbrosa. (www.rae.es)

Susceptible, voluble, engreída, resentida, rencorosa y vengativa, son varios de los calificativos que me han dado para señalar lo que en general considero como una simple patología por tomarme las cosas muy a pecho. Por lo que mi lánguida copa B se ve excedida en tamaño y termina siendo una doble DD… O para hacerlo más simple, tomo muy a pecho las palabras y actitudes de los demás; pero sobre todo las tuyas.

Si me miras extraño, estás enojado(a) conmigo; si no me saludas, es porque te he hecho algo; si me ignoras, porque no te intereso y si eres cortante es porque no me soportas. Las cosas las veo en negro o blanco y olvido la interminable paleta de grises que se encuentran en medio. Soy temperamental, apasionada en mis querencias y en mis odios… Por eso todo lo tomo a pecho y a veces exagero. Sigue leyendo «SUSCEPTIBLE»

HE VUELTO…

Hace tiempo, un amiga a la que quería como una hermana, me dijo con tono desesperado que el trabajo en el que me encontraba me había cambiado el ánimo, se había robado mi sonrisa y me había amargado el alma. No le creí. Pensé que exageraba y que eran solo excusas para lo que consideraba su reprochable actitud para conmigo y me alejé, porque es lo que siempre hago cuando algo no me gusta o me duele… Cierro mi corazón, me doy la vuelta y me voy.

Han pasado más de ocho meses desde ese comentario y hoy, después de haber tenido que dejar la oficina que me albergó durante poco más de dos años, la misma persona me dijo que «había vuelto a ser la misma»… Mi cara de mala de había ido y hoy podía volver a sonreír.

Hace tiempo que no oía mi risa como lo he hecho hace un par de días, ¿dónde se me había escondido?, ¿en qué lugar se me había ahogado? No lo sé. Pero en este momento, después de conversar con un amigo y darle un consejo que debo de aplicar a mi propio estilo de vida, me doy cuenta de que he regresado, que me siento nuevamente feliz, que he vuelto a ser yo. No sé cómo explicarlo, es una alegría que me invade el cuerpo que inicia en mi estómago y me empapa los ojos.

Me siento feliz porque me he vuelto a encontrar y porque por primera vez después de mucho, mucho tiempo, no tengo nada que analizar y eso que tengo harto material por crear, pero mi mente está despejada, pienso con claridad… ¡Estoy feliz! Sigue leyendo «HE VUELTO…»

¿SOLIDARIDAD?

Gracias a quienes que abren los brazos en estos tiempos difíciles.

 

Mamá siempre me enseñó que en este mundo debemos ayudar al prójimo y que si en algún momento la humanidad se va a la mierda (claro que no usaba esta palabra) sería porque perderíamos nuestra humanidad, esa capacidad para observar al desvalido y tenderle la mano, esa de la que hablaba Vallejo cuando el cadáver, ay siguió muriendo.

Personas que significaron algo en mi vida, no comprendían porque tenía la tendencia a preocuparme por lo que podría pasarle a personas no cercanas a mí y hasta fui tachada de masoquista por sufrir ante el dolor que debería consistir para un pobre anciano, tener que limpiar los vidrios de autos, bajo la lluvia de las 2:00 de la mañana de un invierno limeño. “Si vive esa situación, es porque se la merece”, me aseguró FAMCD (con sus tres nombres y dos apellidos). Han pasado más de cuatro años desde que me dijo eso y hasta ahora me indigna su falta de sensibilidad.

Vallejo creía que la solidaridad era la fuerza que movía el mundo, esta fuerza que podía incluso levantar a un cadáver, hacerlo volver a la vida y echarse a andar. Acudimos a la solidaridad de otros en caso de emergencias y desgracias que nos agarran desprevenidos, solidaridad es la que te muestran tus amigos cuando te extienden en brazo, te dan la mano y te prestan su hombro. ¡Qué rico se siente que cuando estás mal, se te acerquen sin que los busques y te muestren su amor! Eso hacen los amigos.

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Misery

«En vano tallamos lo mejor posible ese tronco misterioso que es nuestra vida; la veta negra del destino aparecerá siempre.»

Los Miserables, Víctor Hugo

Cuando el sargento Brody regresa a casa,  luego de ocho años de  ser prisionero en Irak, se encuentra con que todo ha cambiado, su esposa, sus hijos, sus amigos. Toda la nación lo ve como un fenómeno, algunos con lástima, otros con desconfianza y su amigo más cercano, lo ve con ojos de decepción, pues en el fondo esperaba que él nunca volviera. Imagino lo miserable que se debe sentir viviendo una vida que no le corresponde, sintiendo que le robaron ocho años de su existencia y que no hay forma de que se le reparen tanto dolor. Claro que solo he visto dos capítulos de Homeland y es probable que al final, la víctima termine siendo el malo de la serie… Cosas de Hollywod!!!

Desdichado, que no vale nada, tacaño y malvado son las cuatro acepciones principales que tiene la palabra miserable y en este momento me siento así, miserable. Miserable porque me siento triste, infeliz, desdichada porque es la  primera vez que me arrepiento terriblemente de una decisión tomada, porque me ha hecho daño y me pesa terriblemente en el alma. Sigue leyendo «Misery»

Ebria de mar… Divagaciones

He pasado los últimos tres días y sus dos noches frente al mar. Durante el día podía sentir su brisa, con solo dar unos pasos fuera de mi habitación; y por la noche su sonido fue tan cercano que la invitación a visitarlo fue constante.

Hoy salí a caminar por sus orillas por última vez – al menos en lo que queda de mi visita a Ecuador– y no me importó que estuviera lloviendo. El agua cálida me relajó por completo y más aún cuando me topé con una cosita extraordinaria. Ahí en la arena, moviéndose camino al mar se hallaba  una tortuga bebé. Estaba inmóvil, hasta creí que estaba muerta, pero no; estaba camino a la orilla, para seguir con su destino. ¿Habrá perdido el camino? ¿Habrá sido la última en salir de su cascarón y la habrán dejado sola? No sé… Pero fue mágico para mí, tener una entre mis manos.

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